A una cuadra del templo, el camión embistió a peregrinos

El novenario de la fiesta patronal de Mazapil, Zacatecas, quedó opacado por la muerte de 26 peregrinos y más de 100 heridos al ser arrollados por un camión de volteo que se quedó sin frenos.
La capilla de San Gregorio Magno es donde está la imagen de ‘nuestro padre Jesús’.
La capilla de San Gregorio Magno es donde está la imagen de ‘nuestro padre Jesús’. (Tomada de Facebook / Mazapil Zacatecas)

Ciudad de México

La diferencia entre la vida y la muerte fue de unos 100 metros: las víctimas de la peregrinación en Mazapil, Zacatecas, estaban a una cuadra de llegar a su destino cuando un camión perdió los frenos y los arrolló. Mató a 26 personas, seis de ellos menores de edad, y lesionó a otras 149.

Un estruendo se escuchó en todo el pueblo antes de las 19:00 horas del miércoles. Consuelo Contreras lavaba su ropa cuando sonó su teléfono celular. '¡Hay un accidente grave!, vente para el centro de salud', le dijo la voz al otro lado del auricular. Era su compañera que comenzó a recibir a los primeros heridos.

Consuelo es enfermera y cuando llegó al centro de salud vio desfilar a mujeres, hombres y niños con lesiones que iban desde un pulmón perforado, costillas rotas, golpes en la cabeza, huesos salidos, quemaduras e incluso un menor con el cerebro expuesto.

"No nos dábamos abasto, empezaron a llegar médicos y enfermeras de la región y también gente local, la verdad es que hubo mucho apoyo de la gente y solidaridad", dijo la enfermera en entrevista telefónica con MILENIO.

Antonio Ascacio de la Rosa, habitante de Mazapil, también escuchó el estruendo que causó el camión y fue al lugar del accidente para ayudar a los heridos.

Hasta que trasladaron a las víctimas supo que entre los heridos estaban dos de sus primas y entre los fallecidos, un sobrino y el esposo de su prima.

"Se escuchó un estruendo y se vio gente corriendo asustada y muy desconcertada, enseguida me fui al lugar para ayudar en lo que se pudiera", recordó.


La capilla de San Gregorio Magno es donde está la imagen de Nuestro Padre Jesús, también conocido como el Cristo ensangrentado rumbo al calvario. Ese era el destino de los peregrinos: llegar al novenario del patrono y algunos, después, a la feria donde hay bailes, cena, teatro, palenque, peleas de gallos, carreras de caballos y cabalgatas. Pero ahora se habla de cancelar el evento.

"Todo el pueblo está muy triste", dijo la enfermera.

Cada año, cientos de fieles visitan la imagen de Nuestro Padre Jesús. La mayoría de los peregrinos son de Saltillo, Coahuila; Monterrey, Nuevo León, y los mismos lugareños, pues en los tres lugares se festeja al mismo patrono del 29 de julio al 6 de agosto.

Por eso el miércoles, cientos de peregrinos salieron en conjunto de la cabecera municipal para llegar a la capilla de San Gregorio Magno; la última parte de la procesión fue alcanzada por la tragedia.

Después de que el camión embistió a más de 100 peregrinos, la calle era un caos. Gente iba y venía asustada, desesperada, desconcertada. Cuerpos cubiertos de sangre y arena del camión que los arrolló, según se ve en un video que difundido en redes sociales.


La gente gritaba desesperada, buscaba a familiares y conocidos con expresiones como "¡Mi mamá!" "¡Mi hijo!" "Ay Virgen de Guadalupe santísima" "¡Auxilio!" "¡Ayúdenme!".

"Hubo personas que murieron en el lugar, otras alcanzaron a llegar al centro de salud y de ahí fueron trasladados a otros hospitales, donde algunos fallecieron y otros siguen en recuperación", explicó la enfermera.

El caso que más le impactó fue el de un niño que murió en el lugar del accidente y luego fue llevado al centro de salud, "tenía trauma craneoencefálico y parte del cerebro expuesto".

Consuelo no tiene familiares que hayan ido en la peregrinación, pero sí conoce a integrantes de la familia Carranza Solís, a María, de 24 años, quien fue dada de alta esta mañana, y su hijo de 4 años que sigue internado y que, según la lista de hospitalizados, su estado de salud es delicado.

Antonio Ascacio también conocía a las víctimas. Lo supo al final.

¿Sabías que entre las víctimas estaban tus familiares?, se le preguntó.

-Yo ni enterado que mi prima estaba ahí. Supe hasta que ya se los habían llevado. La verdad es que todo era un caos.