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Lunes , 24.09.2018 / 11:24 Hoy

Abusos sexuales del clero han disminuido: O’Malley

Políticas de cero tolerancia, clave para erradicar el flagelo, afirma.

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El abuso sexual contra menores por parte de personas del clero ha disminuido y puede ser erradicado con políticas de cero tolerancia, programas preventivos, de educación y de transparencia", afirmó el cardenal Sean O'Malley, presidente de la Comisión Pontifícia para la Protección de Menores, al participar en un congreso organizado por la Universidad Pontificia (UP)de México; sin embargo, no se dieron detalles ni cifras de lo informado.

Ante 400 asistentes reunidos en la UP, el también cardenal de Boston indicó que "el abuso sexual es un delito que cometen personas enfermas, pero eso no le quita gravedad al delito, y bajo ninguna circunstancia deben quedar impunes estos actos", por eso reiteró que los obispos y superiores de las órdenes religiosas tienen la obligación de dar parte a las autoridades civiles, cooperar con ellas y no obstaculizar la acción de la justicia, de modo que deben anteponer los derechos de las víctimas y la seguridad de la comunidad.

Explicó que 95 por ciento de los abusos sexuales contra menores se suscitan en la propia familia y en ambientes ajenos a la Iglesia, pero "el delito es mucho más grave cuando lo comete algún sacerdote o religioso, porque traiciona la confianza de su víctima, a Dios, comete un pecado y causa daño a la Iglesia en su credibilidad."

Reconoció que esta ha sido la causa por la que muchas personas se han alejado de la Iglesia en todo el mundo. Por eso se "deben reconocer con honestidad los delitos que cometen algunos clérigos, pero también los esfuerzos que se realizan para combatir este mal".

En el congreso de tres días, realizado en privado y donde asistieron rectores de seminarios, superiores de órdenes religiosas y responsables de vocaciones, especialistas como Hans Zollner sacerdote jesuita, y el arzobispo Charles Scicluna coincidieron en que los juicios deben ser justos, con una defensa libre, plena objetividad y que "debe prevalecer la discreción en los procedimientos en el contexto del bien común".

La Iglesia, reiteraron, tiene la obligación de colaborar con la autoridad civil en las investigaciones, luego de una denuncia, pero los obispos o personas competentes designadas por ellos también deben hacer sus propias indagaciones y en todo momento deben dar acompañamiento tanto a las víctimas como a los acusados, ya sea que estos resulten inocentes o culpables.

También se trató el tema de que algunos sacerdotes han sido acusados falsamente por personas físicas o a través de la prensa; se estableció que si resulta ser una calumnia, después del juicio, quedan marcados y los medios de comunicación no reparan el daño, ni publican la aclaración acerca de su inocencia.

Se destacó que algunos sacerdotes "se han suicidado, han caído en el alcoholismo o depresión tras una acusación, de modo que la Iglesia debe actuar con justicia, pero también con misericordia".

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