Abuela y madre obligaban a menores a vender drogas

Los cuatro niños y una niña tienen entre cinco y 14 años de edad; en la casa se encontraron 34 envoltorios de papel con mariguana tres dosis de “crack”, 15 teléfonos celulares y tres relojes.

Chiapas

Una abuela, en contubernio con su hija, obligó a sus cinco nietos de entre cinco y 14 años de edad a vender droga menudeo en el municipio de Tapachula, Chiapas, bajo la advertencia de que no comerían si se negaban a efectuar el comercio ilegal de narcóticos y enervantes.

La Procuraduría de Justicia del estado informó que María del Carmen Reyes Vázquez, de 55 años de edad, junto con Noemí Bravo Reyes, de 29 años, fueron detenidas en una vivienda ubicada en la colonia 13 de Septiembre, de la ciudad fronteriza citada.

El operativo efectuado por las autoridades ministeriales, que llevó a la captura de ambas mujeres y permitió rescatar a los menores de edad, se debió a una denuncia ciudadana, según dijo la dependencia estatal.

Durante el cateo, del que no se citó el número de orden ni juzgado emisor, se encontraron en el inmueble 34 envoltorios de papel con hierba, cuyas características coinciden con la mariguana, así como tres dosis de “crack”, 15 teléfonos celulares y tres relojes tipo pulsera.

Los infantes rescatados son cuatro varones de cinco, seis, ocho y 14 años de edad y una niña de nueve años, todos nietos de Reyes, siendo cuatro hijos de Noemí Bravo y uno de sus sobrinos, quien se encontraba bajo su cuidado.

Respecto a los teléfonos celulares, uno era propiedad del menor de ocho años, sobrino de Bravo, con el que se comunicaba con su padre y el de los otros cuatro infantes, ya que sus progenitores se encuentran en los Estados Unidos.

Otros cinco dispositivos pertenecían a la abuela, con los que establecería comunicación con los compradores de droga. El resto sería propiedad de la madre de los niños y productos de robos anteriores, de los que también se encontraron tres relojes tipo pulsera.

Según la declaración de los menores, estos recibieron las instrucciones para vender las sustancias bajo amenazas, ya que las dos mujeres les indicaron que en caso de no acceder no comerían, ya que el dinero producto de las transacciones ilícitas era para “la compra de alimentos”.

Durante el tiempo que se mantuvo en operación el negocio de narcomenudeo en esa familia, los clientes fueron aleccionados a comprar directamente con los menores, quienes por sus edades no levantarían sospechas.

Los niños y la niña quedaron bajo custodia del DIF Chiapas al ser consideradas víctimas, en tanto las adultas enfrentan cargos por corrupción de menores y delitos contra la salud por narcomenudeo, siendo recluidas en el Centro Estatal para la Reinserción Social de Sentenciados número 4, con sede en Tapachula, Chiapas.