Entre neblina y basura, amanecen invitados de Rubí

Pese a que los asistentes a la fiesta de XV años ya abandonan el lugar, la basura que dejó la celebración permanece en el predio conocido como Laguna Seca.

La Joya, San Luis Potosí

Entre basura, frío y neblina amanecieron "los invitados" a la fiesta de XV años de Rubí Ibarra García.

A pesar de que el baile terminó después de las 04:00 horas, algunos asistentes siguieron la fiesta mientras que otros se fueron a dormir en tiendas de campaña. Sin embargo, la mayoría de los 20 mil invitados usó sus automóviles para descansar un rato; con una cobija y la batea de su camioneta le bastó.

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La largas filas de vehículos estacionados alrededor del predio conocido como Laguna Seca, en el municipio de Charcas, a un lado de La Joya, desaparecieron y la circulación sobre la carretera volvió a ser aislada.

César, "Don Barbón" para los conocidos, viajó con cinco amigos desde Monterrey a bordo de motocicletas.

"Nos venimos sin cobijas, solo trajimos las tiendas para acampar. Esto estuvo duro, pero ni el frío nos quita el haber venido", dijo mientras revisaba su moto.

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Los negocios que surgieron por los XV años de Rubí continúan a pesar de haber terminado la fiesta: Javier, de 39 años, es uno de los habitantes de Charcas que fueron al baile y que de paso recogieron las latas de cerveza y refresco que dejaron los "invitados".

"Las estoy recogiendo (las latas) para venderlas. A ver cuánto me dan. La fiesta estuvo muy bonita, no se había hecho algo igual, le dio trabajo a varias personas", dijo Javier mientras cargaba su bolsa y en ella varias latas.

Para Alfonso Cardona, de 38 años, proveniente de Saltillo, Coahuila, todo era felicidad y diversión hasta que abrieron su camioneta y le robaron una mochila. Debido a las largas filas de autos, el suyo lo dejaron a casi 3 kilómetros de distancia del predio donde se hizo el baile.

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"Abrieron la camioneta y se llevaron una mochila dónde había ropa para año nuevo. La cajuela sin querer la dejamos abierta", dijo mientras caminaba con su familia entre la basura que dejaron los asistentes.

Poco a poco la neblina y los campistas con resaca, o aún la borrachera, van abandonando el predio donde se hizo el baile; sin embargo, hasta el momento, lo que permanece es la basura que abunda en el lugar.

Mientras tanto, a la casa de Rubí pasan automovilistas con familiares y amigos, se bajan del vehículo y se toman fotografías para posteriormente seguir su camino.

AA