Con mensajes de texto policía protegía a 'chupaductos'

En el juicio contra los dos mandos de Puebla se intenta que se acepten como pruebas las conversaciones de la aplicación Whatsapp que tiene en uno de los celulares del comandante.

Puebla

La una audiencia fundamental para el juicio que enfrentarán Marco Antonio Estrada y Tomás Méndez, quienes fueran director de la Policía Estatal y jefe del Grupo de Operaciones Especiales de la Secretaría de Seguridad Pública del estado de Puebla, quienes son acusados del delito de robo de hidrocarburo pues antes de la media noche se había decretado un receso para determinar cuáles pruebas serán aceptadas en el juicio.

La importancia de la audiencia intermedia que comenzó el martes a las 14:30 y justo a la media noche tuvo un receso y que a las 3:30 de la madrugada de este miércoles no se reanudaba, radica en que, por ejemplo, la parte acusadora intenta que se acepten como pruebas las conversaciones de la aplicación Whatsapp que tiene en uno de los celulares Estrada, y los cuales lo vincularían con una banda dedicada al robo de combustible.

Ayer en la audiencia que se celebró ante el Juez de Control se dio cuenta particularmente de dos mensajes que le llegaron a quien fuera director de la Policía Estatal de un contacto que registró como Viejón 3. A las 12 de la noche del 14 de julio del 2005 cuando ya estaba detenido por militares en un camino de Tepeaca, recibió un mensaje que decía "Qué partida de madre nos pusieron estos ojetes", y una hora después ese mismo contacto le preguntaba "Qué pasó jefe por qué no contestas". De acuerdo con lo exhibido en el juicio en ese momento Estrada ya no tenía en sus manos su teléfono sino los efectivos del Ejército que lo detuvieron por presuntamente estar custodiando a cerca de 25 camioneta que cargaban combustible de una toma clandestina a los ductos de Pemex, que ahora se sabe tenía gasolina Magna.

Sin embargo, la defensa de los ex mandos policiacos argumenta que dicha prueba no debe ser considerada puesto que es ilegal dado que la Fiscalía de la Federación, encargada de hacer las acusaciones, no tenía autorización judicial para revisar los registros de los celulares de Estrada y Méndez después de que fueron detenidos por los militares.

La carga de pruebas que tanto la parte acusadora como el Ministerio Público Federal intentan presentar en el juicio oral es abrumadora por ello ha tomado tanto tiempo la audiencia pues ambas partes pretenden presentar una gran cantidad de testigos, entre policías municipales y estatales, militares, personal de Pemex, testigos oculares, pruebas de geolocalización, entre otras.


REPL