Volver a la Cañada, sueño no cumplido de mexicano muerto en NY

Jordy Alexis había comentado en diciembre pasado a familiares y amigos su deseo de volver a su tierra natal.

Guerrero

Volver a la cañada montañera, es el sueño no cumplido de Jordy Alexis Salas Ramírez, la tercer víctima mexicana del colapso de dos edificios en el barrio de Harlem, en Nueva York.

Las 150 familias que habitan San Pedro Aytec, en el municipio de Huamuxtitlán Guerrero están  dolidas por el caso, pues en esa pequeña porción de tierra cálida todos se conocen y nadie escapa al fenómeno de tener un migrante entre sus parientes cercanos. 

Apenas en diciembre, Jordy Alexis visitó su comunidad natal, de la que se lo llevaron sus padres a los cinco años de edad. Dijo a varios amigos y familiares que quería volver a la Cañada, pues le atraía el clima, la libertad que representa estar en su lugar de origen y sobre todo, el contacto con su gente.

En los Estados Unidos, de acuerdo a sus familiares, Jordy no se sentía bien porque la mayor parte del tiempo la pasaba encerrado. 

Piedra angular

 Aytec en el idioma Nahuatl significa piedra, por eso el pueblo adquirió el nombre de San Pedro, considerado como la piedra angular de la Iglesia cristiana.

De acuerdo al comisario Javier Saavedra Rodríguez, la comunidad no tiene más de 150 familias y un promedio de 500 habitantes que pasan la mayor parte del día en el campo, por eso sus calles lucen semivacías de manera permanente.

Los hombres incrementaron las horas de su jornada laboral, pues las precipitaciones del 14, 15 y 16 de septiembre también devastaron la mayor parte de sus tierras de cultivo.

Luchan por recuperar las cosechas, pero las tierra de labor quedaron cubiertas por una gruesa capa de arena de río, lo que disminuye la fertilidad de las semillas.

Entre semana, el jardín de niños recibe tiene un promedio de 40 alumnos, en la primaria se atiende más de cien niños y la telesecundaria no más de 30.

Quien desea inscribirse al bachillerato debe moverse hacia Tlapa de Comonfort o Huamuxtitlán.

La mitad de sus pobladores ya emigró hacia los Estados Unidos o la capital del país, siempre en la lucha por mejorar sus condiciones de vida, pues aunque en esta parte de la Cañada montañera la tierra es fértil, la extensión es muy poca y  la labor se satura rápidamente, lo que provoca que mucha mano de obra busque otros espacios para ocuparse.

Jordy Alexis vivió sus primeros cinco años separado de sus padres, la mayor parte del tiempo bajo la tutela de su tío Jerónimo Salas Rodríguez, quien por la conmoción no estuvo en condiciones de platicar sobre el caso.

El hombre de aproximadamente 50 años regresó en 2013 a San Pedro Aytec, es, de acuerdo a los lugareños, quien más convivió con Alexis, por eso está muy dolido y evita el contacto con personas no cercanas al núcleo familiar.

Felipa Salas Rodríguez, una de las tías paternas tuvo la oportunidad de cuidar a la tercer víctima mexicana del colapso de los edificios en el barrio de Harlem, ella recuerda a Jordy como un niño travieso, que ya convertido en hombre visitó la comunidad y manifestó su deseo de volver a la tierra materna, pues sentía que no encajaba en el vecino país del norte.

Nos duele a todos

Para encontrar al comisario Andrés Saavedra se debe caminar por las calles casi vacías de la comunidad, echar un vistazo en el centro de salud cerrado, las canchas techadas sin el rebote de balones ni las sonrisas de niños jugando, contar las manzanas saturadas de tendajones, abiertos gracias al envío de dinero generado por los esposos, hijos y hermanos que se fueron a trabajar como migrantes.

El comisario explica que la muerte de Jordy afectó a todas las familias de la comunidad, que es la más pequeña de esta microrregión conocida como La Cañada.

“La verdad  nos lamentamos lo que ocurrió porque aquí todos nos conocemos, aquí no hay discordias y todos vivimos en paz porque todos somos familiares de migrantes. Por eso nos duele lo que le pasó al amigo”.

La mayor de las veces, cuando un vecino de San Pedro muere en los Estados Unidos o cualquier otra parte de México, la familia hace lo necesario por regresarlo a su lugar de origen, si se da el caso de que no tengan recursos, entonces todo el pueblo reúne lo necesario para facilitar el traslado.

En el caso de Jordy los padres y tíos no han pedido el apoyo de la comunidad, lo que hace pensar a las autoridades que tratarán de agotar sus recursos, cuando lo consideren necesario tendrán el acercamiento correspondiente.

El comisario Saavedra sostiene que las familias de San Pedro no se van por su gusto, la necesidad siempre es la constante para el desplazamiento de los hombres y mujeres del lugar.

Desde que se dio a conocer el desastre el caso está en boca de todos los vecinos, aunque la familia inmediata de la víctima no quiere hablar con los comunicadores.


 Alexis quería regresar

Felipa Salas tuvo unos meses  bajo su cuidado al joven Alexis, entonces este tenía cinco años de edad y sus papás habían ido a probar suerte para los Estados Unidos, una vez que se hicieron fuertes en una actividad regresaron por él y sus dos hermanos.

“La verdad es que la gente de aquí lo está sintiendo mucho porque era muy buena gente, él ya estudiaba la biblia y no era un muchacho vanidoso, saludaba y convivía con todos”, relata.

Durante su última visita, en el mes de diciembre de 2013, Jordy Alexis platicó con varios familiares, les dijo que quería regresarse porque ya no se sentía bien por allá.

“Nos dijo que la vida allá era muy dura, que aquí es muy tranquilo y que podía salir del trabajo y convivir con sus amigos, de aquel lado solamente estaba encerrado”, recuerda.

Felipa Salas recuerda que platicó que extrañaba la ruta que serpentea por encima del río Tlapa, en el caluroso camino que comunica con el estado de Puebla.

Jordy quería volver a la Cañada y particularmente al pueblo de Aytec, donde la tierra es prodiga para el cultivo de maíz, plátano, calabaza, mango, mamey, ciruela y diferentes tipos de flores.

El sueño se cumplirá pero no lo hará en vida, como lo hubieran querido la mayor parte de los pobladores que le conocieron.