“Vivimos de la pesca, pero no hay nada, está todo muerto”

En el municipio de Pánuco, 600 familias piden apoyo urgente del gobierno federal, en particular de Sedesol y de Salud
La Cruz Roja entregando apoyos.
La Cruz Roja entregando apoyos. (Rodolfo Montes)

Veracruz

Justo al pie del río Tamesí, en el municipio de Pánuco, Veracruz, 600 familias aprovechan la presencia de la Cruz Roja Mexicana que les ha llevado ayuda humanitaria para pedir el apoyo urgente del gobierno federal, en particular de las secretarías de Desarrollo Social y de Salud, para que den cuenta de los estragos que generaron los huracanes [i]Ingrid[/i] y [i]Manuel[/i], a su paso por esta región del país.

“Hasta ahorita nadie, ningún funcionario ha venido a levantar un censo sobre el daño que provocaron esas fuertes lluvias en nuestros hogares, en nuestros plantíos, en la pesca.”

A bordo de pangas (lanchones), MILENIO se internó en un largo tramo del río Tamesí para confirmar que la mayoría de las casas está deshabitada debido a que sus pobladores se fueron a refugiar tierra adentro, pero esta situación también ha sido aprovechada por la delincuencia y ha comenzado a saquear lo poco que quedó en esos hogares.

Aunque ayer 2 mil 400 personas que conforman esas 600 familias recibieron una bocanada de oxígeno por parte de la Cruz Roja Mexicana: mil 200 despensas, 600 artículos de limpieza y otro tanto más de cobertores y alimentos.

Pero para ingresar a esta parte del país para ayudar a los pobladores, los voluntarios de la institución, junto con su presidente nacional, Fernando Suinaga, lo tuvieron que hacer con la ayuda de soldados del Ejército mexicano porque, a pesar de la tragedia, las bandas del crimen organizado continúan disputándose esta parte del país.

Fue en el ejido La Flor, ubicado en el municipio de Pánuco, donde se congregaron los habitantes de ejidos como Salsipuedes, Miradores, Chapacao, entre otros muchos más, para recibir la ayuda.

Y así, con despensas a cuestas, hombres, mujeres y niños de los ejidos asentados a la orilla del río Tamesí se subieron a sus pangas para retornar a sus hogares y esperar a que arriben los funcionarios de la Sedesol “a levantar el censo y las brigadas sanitarias para atender diversas afectaciones a la salud de estas comunidades, porque ya estamos padeciendo infecciones estomacales y de garganta, y también en la piel”, manifestaron.

“Aquí vivimos de la pesca, pero no hay nada, está todo muerto, vamos a esperar a que vengan a echarnos la mano, ahorita tenemos una poquita venta de gasolina, pero no hay mucha”, dijo Bernardo López.

José Cabrales sufrió las consecuencias de haber dejado su casa, pues lo poco que le quedó fue saqueado.

“Me robaron el cilindro del gas y la base de la cama, aunque estoy con vida gracias a Dios, y ahorita con esta ayuda de la Cruz Roja vamos a intentar seguir resistiendo.”

Fabiola Castillo, del ejido Vuelta de las Yeguas, aseguró: “Nos tienen abandonados, nadie de Sedesol ha venido y queremos que nos vengan a levantar el censo para que se den cuenta del daño que sufrimos. Muchos dejaron sus casas, pero otros nos aguantamos entre el lodo por miedo a que nos roben los pocos animales que se salvaron”.