Vecinos coinciden en que se trata de un "mensaje divino"

El dueño del terreno mandó levantar la cosecha “para que no la siguieran pisando” .
Decenas de curiosos acudieron al sitio.
Decenas de curiosos acudieron al sitio. (Héctor Téllez)

México

Nadie sabe cómo llegaron, pero todos los lugareños coinciden en que se trata de un mensaje de seres de fuera de este mundo e incluso divinos.

La mañana del pasado 25 de diciembre aparecieron unas figuras sobre los sembradíos del rancho La Tría, como ha ocurrido en países como Suiza, Inglaterra y Estados Unidos.

Aunque si se trata de un mensaje, el que se dejó en Texcoco será difícil de descifrar, porque no tiene una forma exacta.

Un día después del descubrimiento, la gente sigue llegando en grandes cantidades. Poco antes del kilómetro 20.5 de la carretera Lechería-Texcoco el tráfico se detiene y a vuelta de rueda se llega hasta el punto que despierta la curiosidad de muchos.

Más de una decena de carros están estacionados en la orilla de la carretera y, por lo menos, unas 50 personas están tomándose la foto del recuerdo, ya sea desde la carretera o desde el lugar de los hechos.

“El universo es grande, no sabemos si sea cierto o no, pero es difícil que alguien, un ser humano o maquinaria, pueda hacer este tipo de figuras de la noche a la mañana”, dice Fernando Montes luego de tomarle una foto a su esposa.

Las figuras ya perdieron forma, las pisadas de la gente han arruinado “el mensaje”, pero sobre todo, y lo que más le importa al dueño del terreno, están echando a perder la siembra. Por ello mandó a su jornalero, quien con un tractor recolectó la cebada “para que no la siguieran pisando”.

Pero no todos están de acuerdo con la medida. “Quisiéramos que nos respetaran esto, es una joya, es algo que quisiéramos conservar muchos, desgraciadamente somos malos, porque lo destruimos, ya lo pisamos, pero es algo que a lo mejor si Dios o alguien nos mandó es una joya hermosa para todos. Quisiéramos que el gobierno o alguien nos diera la oportunidad de contemplarlo más tiempo, para que nuestro hijos pudieran contarle a sus hijos, da tristeza que lo estén cortando”, dijo Guadalupe Bello.

Además de fotos y video, mucha gente salió con su recuerdo: unas hierbas aplastadas que alcanzaron a quitar. “La voy a guardar para que un día le cuente a mis hijos lo que vi”, comentó Katalina Guadalupe con su pedacito de cebada en la mano.

La policía estatal llegó para agilizar a los vehículos e impedirles que se estacionaran; además, se les pedía a la gente que saliera del terreno porque era propiedad privada. Nadie le hacía caso.