A pesar de prohibición, persiste el 'cama-arena'

Autoridades federales y municipales reconocen que no hay un ordenamiento legal que limite a los paseantes a acampar y pernoctar en las playas; la restricción se ordenó en diciembre pasado.
Vacacionistas que llegaron de Puebla colocaron casas de campaña para pernoctar.
Vacacionistas que llegaron de Puebla colocaron casas de campaña para pernoctar. (Javier Trujillo)

Guerrero

A pesar que desde el 21 de diciembre de 2015 la Secretaría de Turismo de Acapulco, Guerrero, prohibió a turistas nacionales pernoctar en playas, esta Semana Santa algunos lo hicieron sin ningún problema.

En su mayoría familias de escasos recursos que durante años llegaban en vehículos particulares y autobuses y se instalaban sobre la franja de arena en las playas Hornos, Karabali, Tamarindos y Parque Papagayo, esta vez colocaron casas de campaña, bolsas para dormir, maletas y hasta sus alimentos en la Bahía de Santa Lucía.

Las autoridades federales y municipales reconocen que no existe ordenamiento legal alguno que prohíba a los paseantes pernoctar en las playas.

Sin embargo, los turistas argumentan que pretenden conservar la certificación de dos playas en Acapulco, pero ninguna cerca de la zona del llamado cama-arena.

Esta Semana Santa un grupo de 45 personas de cinco familias, provenientes de Puebla, llegaron en un autobús y buscaban dormir en la playa, pero fueron advertidos que si no se retiraban de la Playa Papagayo serían desalojados con la fuerza pública.

Bernardino Mejía Morales, quien encabeza el grupo de vacacionistas de San Ramón de Castillotla, indignado preguntó sobre esa situación, pero a pesar de la prohibición, logró quedarse en la playa.

"Les dijimos que venimos de Puebla y que nos quedaríamos tres días, que llegamos la madrugada del Viernes Santo y que nos regresamos este domingo, por lo que nos dejaron dormir aquí en Papagayo", dijo.

Contó a MILENIO que muchos de los excursionistas que ven por primera vez el mar "son empleados de salario mínimo. No tienen para pagar un hotel, ni siquiera uno económico, por eso venimos a Acapulco desde hace 30 años".

Elementos de Seguridad Pública de Acapulco, particularmente la Policía Turística, les pidieron retirarse; "levantamos todo, pero al final nos dejaron quedar; mañana nos vamos a (la playa del) Revolcadero y por la tarde regresamos a Puebla".

La restricción fue ordenada por las autoridades municipales a través del titular de Turismo de Acapulco, Alejandro González Molina, al iniciar el actual gobierno local que preside el alcalde perredista Evodio Velázquez.

Las autoridades argumentaron que no permitirían que los turistas acamparan y pernoctaran en playas para evitar problemas de contaminación.

"La playa no está hecha para dormirse, es para disfrutarla y gozar de sus bellezas naturales", argumentó entonces González Molina para justificar la medida.

La restricción era apoyada por autoridades como la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, que también participaron con personal para evitar que vacacionistas se instalaran en casas de campaña o hamacas.

La delegada de la Profepa, Maricela Ruiz Massieu, reconoció que "no hay ninguna ley que prohíba que las personas acampen en la zona federal marítimo-terrestre".

Tradicionalmente, cientos de turistas que llegaban para disfrutar de algún puente o periodo vacacional, tenían la necesidad de hospedarse, en la mayoría de los casos, en el tradicional hotel cama-arena, ya que no podían rentar una habitación, ya sea por la gran demanda de vacacionistas o por los altos costos.

Aunque también se dijo que muchos turistas estaban acostumbrados a visitar Acapulco e instalarse en las playas, a pesar de contar con recursos económicos.

"Esto provoca problemas de contaminación por la basura y los desechos que generan al no contar con los servicios adecuados", dijo González Molina en diciembre pasado.

A pesar de la prohibición, al menos una docena de turistas nacionales que intentaron pernoctar se les retiró de la playa y fueron enviados al Deportivo Vicente Suárez, donde tienen baños y vigilancia.