UNAM alerta por pozos contaminados en Guanajuato

Cinco personas han fallecido y se estudian decenas de casos de cáncer de estómago.
Marcos Adrián Ortega acusó que autoridades estatales y municipales han sido omisas ante las denuncias.
Marcos Adrián Ortega acusó que autoridades estatales y municipales han sido omisas ante las denuncias. (Estrella Álvarez)

Querétaro

La Universidad Nacional Autónoma de México campus Juriquilla, en Querétaro, emitió una alerta por contaminación de mantos freáticos en la comunidad La Cantera, en el municipio San José Iturbide, Guanajuato.

Según un estudio hay 2 mil 500 pozos contaminados, de los cuales la mitad es para uso agrícola.

Por ello cinco personas han fallecido y se estudian decenas de casos de cáncer de estómago.

Son mil 500 habitantes de esa comunidad los que están con algún grado de contaminación en su cuerpo y la solución no es la reubicación, ya que el causante es el manto acuífero sobreexplotado.

El investigador del Centro de Geociencias de la UNAM Marcos Adrián Ortega denunció que autoridades municipales y estatales frenaron el acceso a la fuente principal de contaminación y han sido omisas en las recomendaciones.

Mencionó que el agua del pozo que abastece a las comunidades La Cantera, La Huerta y el Fraccionamiento la Cantera, en San José Iturbide, contiene niveles elevados de radiación alfa, que se relaciona con la muerte por leucemia linfoblástica de niñas menores de 12 años.

Un estudio realizado por especialistas establece que la concentración de arsénico y fluoruro en el acuífero Lerma-Chapala se duplicó en los últimos 14 años, y una condición semejante de contaminación está en las aguas subterráneas de seis Querétaro, San Luis Potosí, Aguascalientes, Zacatecas, Durango y Sinaloa.

Añadió Ortega que el daño se expande a 800 kilómetros y las concentraciones se duplican en otros sitios; el arsénico, que es cancerígeno, sobrepasa la norma 20 o 30 veces. “El arsénico causa cáncer en la población y el fluoruro pasó de dañar los dientes y la afectación esquelética”, dijo.

En el monitoreo de la zona de San José Iturbide se encontró que los límites de acuíferos son administrativos y no naturales, lo que genera una sobreexplotación.

“La edad del agua subterránea en estos acuíferos es de 10 mil a 35 mil años, el líquido joven ya se utilizó; con la edad del agua se están incorporando contaminantes presentes en los flujos profundos del acuífero que ahora migran hacia zonas superiores, tales como arsénico y fluoruro, que afectan severamente la salud de los humanos, y de sodio, que progresivamente daña la producción agrícola”, señaló Ortega.

Añadió que existe una actividad elevada del gas radiactivo radón en el agua subterránea utilizada para consumo humano, en el suelo y en el aire, en un radio de 3 kilómetros de la comunidad.

RESULTADOS CONFRONTADOS

La Comisión Nacional del Agua (Conagua) descartó en marzo pasado que haya radiactividad en el agua de San José Iturbide.

Según medios locales, el subdirector técnico de la Conagua, Víctor Hugo Alcocer, dijo que personal del laboratorio Microanálisis realizó estudios paralelos y reforzó el resultado de  ABC Analític; aseguró que la radiación alfa y beta está por debajo del máximo señalado por la NOM-127-SSA1-1994, por lo que el agua es segura para el consumo humano.