En el Renacimiento, se alumbran con Ocote

A más de un año de la tormenta ‘Manuel’  60 familias viven en casas de campaña y sin los servicios básicos. Dijeron que funcionarios de Sedatu, RAN y de PC fueron una vez y no volvieron.

Chilpancingo

A más de un año de las afectaciones provocadas por la tormenta tropical 'Manuel', al menos 60 familias que habitan en El Renacimiento de Agua Hernández viven sin los servicios básicos; en casas de campaña, pequeñas cabañas de madera, sin agua potable, drenaje ni energía eléctrica.

Durante las noches, los pobladores prenden fuego a palos de ocote que utilizan como luminarias, esa misma madera es utilizada para encender fogatas con las que abaten un poco las bajas temperaturas en esta zona, ubicada en la sierra de Chilpancingo.

Los que ahora viven en El Renacimiento se mudaron contra su voluntad, a consecuencia de la contingencia natural que la madrugada del 15 de septiembre de 2013 desbordó al Río Chiquito, cuyo caudal atravesaba la comunidad de Agua Hernández y la partió en dos.

La parte que no se vio afectada por la corriente se quedó en tierra firme, a partir del censo que realizó la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) sus moradores se insertaron en el plan de reconstrucción que se puso en marcha en coordinación con la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol).

Los que perdieron casas y tierra debieron buscar otro lugar para reiniciar sus proyectos de vida y lo hicieron en una zona que ahora llaman El Renacimiento, pues aseguran que la madrugada del 15 de septiembre de 2013, cuando el agua amenazó con arrastrarlos prácticamente volvieron a nacer.

Felipe Carvajal, un hombre de aproximados 60 años tiene nueve hijos; cuatro mujeres y cinco hombres que se resguardan en un par de viviendas levantadas con madera y lámina de cartón.

Entre los habitantes del Renacimiento hay dos casas de campaña con capacidad para 15 personas cada una que fueron donadas por un grupo de socorristas franceses, hasta la fecha son utilizadas por los damnificados desde hace 13 meses.

En el tiempo que ha pasado han recibido la visita de funcionarios de la Sedatu, del Registro Agrario Nacional (RAN) y de la Subsecretaría de Protección Civil. Solo fueron en una ocasión y ya no volvieron.

No están del todo desamparados, sus vecinos les apoyan con víveres cada que les es posible, pero la falta de energía eléctrica les impide conservar en buen estado mucho de los que se les aporta.

"No contamos con refrigeradores para conservar la leche, un poco de carne y entonces las provisiones no nos duran, necesitamos aunque sea un poco de cable para poder acercarnos la energía eléctrica", plantea el dirigente natural.

Celso Carbajal López, otro habitante de la localidad de nueva creación sostiene que una aportación de por lo menos 500 metros de cable para la localidad serviría de mucho para los lugareños, pues es la diferencia entre utilizar focos o utilizar madera para iluminarse.

En su anterior pueblo, Agua Hernández sembraban maíz y frijol, en menor proporción se dedicaban a la crianza de chivos y pollo.

A trece meses de la contingencia natural los casi 600 pobladores hacen lo posible por recuperar e modo de vida que les despojó la creciente del Río Chiquito, aunque admiten que les hace falta el respaldo institucional.