En Tijuana, profilaxis social

A escasos días del Grito de Independencia, la noticia: el cártel de los Arellano Félix despliega 'narcomantas' dirigidas a los rivales de otros estados, “seguiremos tumbando intrusos...”
Profilaxis social
(Jesús Martínez)

Baja California

Vas que vuelas rumbo a Tijuana, Baja California, de picayhuye. Antes de aterrizar, el lomerío superpoblado indica: la ciudad rebasó cualquier plan de desarrollo urbano; la esquina del país sólo puede crecer contraria al mar, a la frontera; hacia el poniente, al sur, alejando a sus habitantes del american dream y todo para qué/ si tú al final de cuentas/ habrías de darle a mi alma, Tijuas/ la peor de las derrotas...

De pasón/rozón: la zona norte y sus taloneras de la calle Coahuila y la Revolución. El San Ysidro International Bordery su aduana y casetas de cobro para automovilistas y la zona peatonal. ¿Confort, desarrollo? Paseo de los Héroes: hoteles, bancos, aseguradoras, plazas comerciales, Centro Cultural Tijuana. La cara bonita. Septiembre patrio y tricolor.

El auto del compadre poeta Roberto Castillo Udiarteva a la orilla del cerco que divide a los USA del México Lindo, hasta la mera esquina de Latinoamérica, donde la valla divide la playa entre San Diego y Tijuana; donde las familias divididas se tocan los dedos, unos del lado mexicano, otros del otro, y penetra al mar la valla. Cruces y grafitis recuerdan a los finados. El poeta señala cómo las acciones para atender a deportados y migrantes, insuficientes, se diluyen, agravan sus precarias condiciones de vida.

Tijuana, mes de la patria. A escasos días del Grito de Independencia, la noticia: el grupo CAF (cártel de los Arellano Félix) despliega narcomantas dirigidas a los "cárteles de otros estados seguiremos tumbando intrusos como lo hemos estado haciendo hasta ahorita, maña contra maña, listos para continuar la pelea, la limpia es para traer el orden a la ciudad". El Sol de Tijuana editorializa: "Llamó la atención que todas ellas no contaban con errores ortográficos". O sea: éstos sí fueron a la escuela, no como otros que andan por ai: cártel de Tijuana Nueva Generación y cártel de Jalisco Nueva Generación.

De enero a la fecha calculan que a Baja California repatriaron a más de 4 mil 200 personas, sin recursos para volver a su tierra nativa, escasas pertenencias; destino inmediato: las calles; carencia de techo, alimentos, trabajo, y la policía municipal inclemente, no quiere en la vía pública a los non gratos. Por la vía rápida oriente/poniente paralela al río Tijuana andan con sus mochilas y triquis; arrastran los tenis viejos, piden ocuparse en lo que sea, unas monedas para comer; vista desolada; hostigados por la municipal, la estatal, la federal: la ley. El sitio que fue refugio, la llamada Canalización del Río Tijuana, desalojado de nuevo al iniciar marzo de 2015. La vigilancia sobre el llamado Bordo, para evitar su ocupación.

Quienes ahora deambulan por Tijuana carecen de acta de nacimiento, credencial de elector. "Como indocumentados nadie nos quiere ayudar, apoyar", dice Ignacio, quien fue expulsado de USA por cinco años, tras residir más de 40. "Nos menosprecian, nos discriminan: una, dicen que no somos de Tijuana; dos, que somos problemáticos, que no somos nada". Nacho vivía en el Bordo, "pues no tenía contacto con mi familia; a principios de 2015, con el pretexto de las lluvias, supimos que iban a limpiarlo: nos expulsarían a más de 400, sin dinero para un cuarto, ni para comer".

Un día, jugando billar, Nacho profirió amenazas: "Síguele y te voy a matar". El parroquiano que lo molestaba se retiró. Tras él salió quien le dio tres balazos en la espalda. La esposa del asesino miró. Amenazas. Calló. Luego habló y la Corte se desistió. Pero Ignacio, señalado, pasó ocho años en prisión. Salió y demandó por daño psicológico. La Corte lo entregó a los migratorios, y por no tener sus papeles actualizados lo deportaron; desde aquí continúa; mientras, espera el 18 de diciembre de 2015 para volver Los Ángeles.

La necesidad lo llevó al Bordo, entre tecatos, mariguanos y tonayas. Ahí estaba cuando el operativo.No amanecía cuando llegaron los municipales, camiones, camionetas con judiciales. Participaron también Tránsito Municipal, Sedena, la Policía Federal, Bomberos y Obras Públicas del ayuntamiento.Primeras víctimas, tres perros: ladraron y el Malacara, municipal, les disparó. Despertaron; los subieron a los camiones: los llevarían a centros de rehabilitación; tendrían tratamiento contra las adicciones, comida, ropa, asistencia médica, dijeron; los casi 30 que iban con Nacho en el autobús irían al centro Las Palmas, en Tecate: "Pero en un lote baldío, entre insultos y empellones, nos abandonaron. Los más enfermos, algunos con muletas, se quedaron; los demás jalamos a donde pudimos. No se vale".

A Nacho un hombre lo escuchó, le dio asilo y de comer; al otro día, dinero para el camión a Tijuana. Volvió a las inmediaciones del Bordo. Los rumores en las redes sociales: los desaparecieron, los mataron. María del Rosario Lozada (Charo), encargada del programa "Mejora. Canalización del Río", desmintió ante los medios. Habitantes del Bordo la reconocen: en ocasiones llevaba comida, jeringas y lo necesario a los tecatos, consumidores y vendedores en las inmediaciones, consentidos en anteriores operativos. Muchos, como El Flaco, michoacano, volvieron al Bordo; él paró en el valle de San Quintín, a su suerte; los otros se niegan a hablar: están bajo amenaza si denuncian lo que vivieron.

Los migrantes están sujetos a las necesidades productivas del otro lado: ¿se requiere mano de obra? Vista gorda, flexible paso de indocumentados, sin obligaciones para los empleadores. Los controles técnicos de punta, drones incluidos, a conveniencia no captan migrantes. ¿Trabajo escaso? Férrea vigilancia. Y la represión se incrementa en este lado, disfrazada: cifras oficiales señalan que durante el operativo del 2 de marzo "586 personas aceptaron ser internadas en 15 centros de rehabilitación para desintoxicarse. De ellas, se trasladó a 50 mujeres al centro En Busca de una Nueva Esperanza. No obstante, el ayuntamiento gestionó recursos estatales y federales para cubrir tratamientos completos, pues en cada paciente gastan casi 10 mil pesos al mes.

Ahora son rutina los patrullajes desde el Puente Negro hasta la línea internacional. Evidente contraste: del lado San Ysidro, flora cuidada, limpieza. De éste, plazoletas en decadencia, piqueras, chelas, obras en perpetua edificación, señalamientos que desconciertan. La entrada con auto, fila que se eterniza.

Cerca del Desayunador Salesiano Padre Chava, Nacho se duele: poco o nada se sabe de las irregularidades cometidas cuando el desalojo del Bordo. Ahí llegaban congregaciones e iglesias con apoyos. "Ahora, dispersa, la gente vaga; cómo recibir ropa o apoyo alimenticio, económico o laboral, que recibíamos. Nos señalan por no ser de Tijuana; que generamos problemas de salud, de seguridad. Nos niegan el derecho al trabajo, a la vivienda, pero se tolera el consumo y distribución de droga. Si hasta jeringas regalaban a los tecatos. Se endureció la situación para migrantes y deportados, Y sin documentos, nos exponemos a lo peor".

Esto, en Tijuana tricolor: septiembre, mes de la patria.

*Escritor. Cronista de Neza