Tijuana apuesta por la gastronomía y cultura

La ciudad que apostó por la gastronomía y la cultura como método para contener la violencia, se presenta hoy como uno de los principales destinos turísticos del país.
Tijuana
Tijuana (Cortesía)

‘Barriga llena, corazón contento’, dicen los mexicanos y Tijuana se apropió del refrán.

Además de operativos de seguridad y reforzamiento del personal policiaco, la ciudad fronteriza hizo su propia apuesta para combatir la violencia generada por el narcotráfico: en conjunto gastronomía, arte y cultura, han sido gran parte de la solución.

El olor a pólvora se transformó en un aroma suave de tacos de camarón, ceviches o langosta frita acompañada de frijoles, arroz y tortillas, que abre el apetito de los visitantes.

“Hay gente que viene en un paseo específico a recorrer los diferentes tipos de tacos que hay en Tijuana y las autoridades han empezando a ver que eso es un fenómeno que llama la atención y lo han querido capitalizar”, explica Vicente Calderón, director del portal Tijuana Press, quien también afirma que aunque no se ha erradicado la violencia, ésta se encuentra contenida en núcleos específicos alejándose de las áreas principales, “la zona turística está muy bien cuidada”, afirma el periodista.

A decir de Calderón, el problema de seguridad de Tijuana se remonta a finales de los 80, cuando los cárteles de los Arellano Félix y el de Sinaloa se disputaban ya el territorio fronterizo. Sin embargo, la situación se agravó y la violencia se intensificó en la segunda mitad del sexenio calderonista.

Un estudio de la Universidad Rice, en Estados Unidos, reveló que tan sólo en 2010, la ciudad registró la tasa de homicidios más alta de su historia: 57 ejecuciones por cada 100 mil habitantes, cifra que disminuyó drásticamente para 2012, cuando el promedio de asesinatos violentos disminuyó a 28 por cada 100 mil habitantes, colocándola entre las poblaciones más seguras de la frontera, incluso más que muchas ciudades de Estados Unidos.

Esto, aunado a la imagen generalizada que se tenía de México en el extranjero, influyó para que los flujos de turismo, tanto nacional como internacional, disminuyeran drásticamente.

Juan Tintos Funcke, secretario de Turismo de Baja California, explica que para 2005 se recibieron 25 millones de visitantes en el estado, de los cuales 23 millones eran visitantes internacionales, casi el 95%. En 8 años, las cifras dieron un vuelco.

Para 2013 el estado registró sólo 16 millones de extranjeros, sin embargo el número de visitas nacionales aumentó: el año pasado 11 millones de mexicanos descubrieron la comida, el arte y la música de Tijuana.


Cultura, la llave para combatir la violencia

Multicultural. Si se buscara una definición para Tijuana sería esa: multicultural.

La mezcla de nacionalidades (sólo la mitad de su población es nativa) le ha dado una identidad única a una ciudad fronteriza de la que durante años no se supo más que violencia.

Mientras las autoridades combatían el crimen con estrategias militares, los ciudadanos comenzaban a tejer redes de arte, cultura y música.


A lo largo de los años más complicados en cuestión de seguridad, grupos de artistas independientes comenzaron a promover la cultura y la educación como una forma de enfrentar la violencia. Lugares abandonados se convirtieron en talleres de pintura o cafeterías culturales y músicos se involucraron con escuelas, sobretodo de zonas marginadas, para llevar sus conocimientos a niños y jóvenes.

Esta fue la forma que los ciudadanos tijuanenses encontraron para enfrentar la violencia y, a decir del periodista Vicente Calderón, el gobierno debió voltear a ver la propuesta social para, paulatinamente modificar su estrategia de lucha contra el crimen.

A esto, Tintos Funcke coincide “hemos avanzado, también se ha resuelto el tema con la participación ciudadana y, la verdad, quien nos dio la pauta fue la cultura y el arte”, explica el funcionario.