CRÓNICA | POR ROGELIO AGUSTÍN ESTEBAN

¿Dónde quedó el ex alcalde de Teloloapan Pedro Pablo?

Las fuerzas federales y especiales del estado de Guerrero reabrieron la circulación de la carretera federal Iguala-Pungarabato a seis días de que la cerrara Urióstegui Salgado.

Teloloapan

En una operación conjunta, personal del Ejército Mexicano, de la Policía Federal (PF) y Fuerzas Especiales de la Preventiva Estatal reabrieron la circulación vehicular en la carretera federal Iguala-Pungarabato, a seis días de que la cerrara el ex alcalde de Teloloapan Pedro Pablo Urióstegui Salgado.   

La intervención de las fuerzas castrenses y policiales se registró después de que la población reportara que la gasolina se agotó en los dos expendios de la ciudad, además de que los víveres ya escaseaban porque los integrantes del Movimiento Ciudadano de Teloloapan Guerrero (MCTG) no permitían el paso a los camiones de carga.

Desde la jornada del domingo 23 de febrero, el contingente de 600 hombres y mujeres cubiertos del rostro se dividieron en dos flancos; el primero se mantuvo en la carretera y el segundo se dirigió hacia la plaza central.

Ahí fue donde Pedro Pablo Urióstegui con el uso de un altoparlante pidió a la población sumarse al movimiento de autodefensa que dirige, con la intención de expulsar definitivamente a las células de la Familia Michoacana (FM) que controlan parte importante de la región Norte.

Pero la mayoría de los pobladores no se animaron a salir de sus domicilios, la totalidad del movimiento se quedó integrado por desplazados de comunidades como Laguna Seca y Tlajocotla, todos ellos víctimas de abusos cometidos por la FM.


El desalojo


El operativo se desarrolló a partir de las 06:00 horas, cuando elementos de la PF arrastraron algunos camiones que los manifestantes mantenían atravesados sobre la cinta asfáltica y los hicieron a un lado.

Los del MCTG se limitaron a observar y se replegaron hacia las orillas, lo que permitió que la circulación de los vehículos reanudara a partir de las 06:15.

Pese a que no hubo resistencia, los militares y policías solicitaron a los integrantes de la autodefensa recién creada que se arrinconaran todos juntos sobre una acera, después les informaron que quedarían retenidos y procedieron a revisar sus vehículos.

En la revisión encontraron dos rifles R-15 con cargadores abastecidos, siete escopetas 16, 2 rifles calibre 22 y dos pistolas 38 súper, además de bolsas con cartuchos útiles de diferentes calibres.

En el lugar se miró al secretario general de Gobierno, Jesús Martínez Garnelo, al titular de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) Iñaky Blanco Cabrera, el secretario de Seguridad Pública del Estado Leonardo Vázquez Pérez y el director de la Policía Ministerial Marcos Esteban Juárez Escalera.

Enfundado en un chaleco antibalas, el presidente interino de la Comisión Estatal de Defensa de los derechos Humanos (Coddehum), Ramón Navarrete Magdaleno se presentó a la zona del operativo. Dijo que para constatar que no se cometiera ningún abuso contra los del MCTG.


Señores de los machetes


Hasta las 09:30 de la mañana, los participantes del movimiento ubicados en el zócalo no estaban enterados de la retención de sus compañeros, aseguraron que la noche del domingo pactaron la liberación  de la carretera.

Al enterarse de la detención se concentraron frente al ayuntamiento, lugar al que acudieron oficiales de la PF para explicarles que en adelante ellos se quedarían a cargo de la vigilancia en la ciudad.

“Venimos para apoyarlos durante las 24 horas”, dijo el oficial al mando, que se abstuvo de identificarse.

Pero los del MCTG avistaron una unidad blindada del Ejército que avanzaba sobre la vialidad lateral, por lo que se aproximaron para dialogar con los que iban a bordo.

Buscaron el frente y se pararon para conminar al chofer a detenerse, este no hizo caso, mantuvo la dirección y la velocidad, por lo que terminó por aventar a los del movimiento hacia los lados.

Ese hecho enardeció aún más a los embozados, que machete en mano se reagruparon nuevamente en la plaza y anunciaron que irían a recuperar a sus compañeros.

¡Si ha de correr sangre pues de una vez!

Grito el que se quedó al mando y los demás le secundaron.

La columna de hombres avanzó desorganizadamente hacia la carretera, en el camino una anciana se les acercó y en tono suplicante pidió que evitaran la confrontación.

“Señores de los machetes, yo les pido que guarden sus armas. Dios es grande y habrá de encontrar una solución para todos”, dijo la mujer con la voz al punto de quiebre.

Pocos le hicieron caso, algunos se regresaron y la reconfortaron con palabras suaves, luego reafirmaron que irían a la carretera para liberar a sus compañeros.

 Ya en la carretera no hicieron mucho, en el sitio había más de mil elementos de seguridad, entre militares, policías federales, del estado y ministeriales.

 “Nosotros ya nos vamos, pero queremos a nuestros compañeros. Ese fue el acuerdo que tuvimos con la gente que ayer por la noche fue al zócalo; les entregaríamos la carretera sin detenidos”, anotó uno de los iban al frente.

Federales y militares ganaron tiempo explicando que solamente elaboraban un registro de los detenidos, después que serían llevados a declarar en calidad de presentados, lo que implicaba que serían liberados después de acudir ante el Ministerio Público.


¿Dónde quedó Pedro Pablo?


Desde la madrugada del lunes ya no se miró a Pedro Pablo Urióstegui en las calles de Teloloapan.

Se marcó su número celular y aunque la línea daba tono, siempre desvió las llamadas.

Sin él, los habitantes de la cabecera municipal comenzaron a organizar una marcha por la paz en las redes sociales, para exigir que se desmantele de maneta definitiva a los grupos del crimen organizado que los someten desde hace varios años.

“Ya que están aquí deberían irse a las comunidades de Totoltepec, San Felipe, Xochipala, Liberal, Los Limones y Oxtotitlán para combatir a los verdaderos delincuentes”, refirió el sitio Solo en Teloloapan, creado para difundir la inquietud de la población a partir de que inició el bloqueo a la carretera federal.