"¡Cómo que no hay gasolina!"

Miles de personas se agolpan en las estaciones de servicio de la ciudad de Oaxaca que aún despachan combustible, ante el embargo impuesto por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.

Oaxaca

Las últimas gotas de gasolina se agotan en Oaxaca. Miles de personas se agolpan en las estaciones de servicio de la ciudad que aún despachan combustible, ante el embargo impuesto por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación sobre esta zona metropolitana con más de un cuarto de millón de habitantes.

Como en un desastre natural o en el guión de una película posapocalíptica, la economía comienza a paralizarse. Motocicletas, automovilistas, camiones y personas de a pie hacen fila hasta por tres horas para abastecerse de combustible, azuzados por los rumores que apuntan a que la coordinadora apretará aún más el cerco energético sobre la capital oaxaqueña.

"Llevo más de dos horas aquí formado y no veo para cuando. Vamos a tener que ir hasta Puebla a conseguir gasolina", dijo Iver, chofer de moto taxi que ha estado en la estación Santa Anita desde las 9 de la mañana. "Creo que nos vamos a juntar en una camioneta para lanzarnos".

La comparación con una película de ciencia ficción no se ha hecho esperar. "Es como Mad-Max", ironizaba Edilberto Manzano, gerente de la Gasolinera Manzano. "La gente está desesperada y peleando por la gasolina".

Por toda la ciudad, brotaban  reportes de confrontaciones en gasolineras en las que se agotaba el combustible. Éste fue el caso de las estaciones de servicio del aeropuerto, en donde conductores enfurecidos intentaron golpear a los despachadores.

"¡Cómo es posible que no haya gasolina! ¡Llevamos formados 3 horas!", gritaron choferes, enardecidos. En sus parabrisas se leían leyendas como "Exigimos gas" y "CNTE: déjame trabajar".

En la estación Santa Anita, en el centro de la ciudad los últimos remanentes de gasolina estaba siendo despachados rápidamente en todo tipo de contenedor, desde botellas de agua, frascos de detergente y tambos de distintos tamaños. Las colas se extendían por más de 3 kilómetros a la redonda.

"Les aviso que ya se está acabando la gasolina", advirtió el gerente de la estación. De entre la muchedumbre había quienes respondían: "¡no nos mienta!"

Las fuerzas de seguridad, que han comenzado a utilizar sus reservas estratégicas -se calcula que hay gasolina para las patrullas y ambulancias para menos de 10 días--, estaban al límite, con algunos policías tratando de contener al gentío que buscaba combustible.