Trabajaría en Puebla de no tener tantos proyectos: Hernández

El artista plástico oaxaqueño dejó por lo menos dos testimonios, un mural en la biblioteca de la Universidad de las Américas Puebla, y un tzompantli en Casa Reyna.

Puebla

Sergio Hernández no es nuevo en Puebla: estuvo trabajando con talavera en dos talleres, uno con Angélica Moreno, donde hizo su primera exposición individual, y la otra en Uriarte Talavera. De este paso por el estado, hace ya algunos años, el artista plástico oaxaqueño dejó por lo menos dos testimonios, un mural en la biblioteca de la Universidad de las Américas Puebla, y un tzompantli en Casa Reyna, según recuerda en entrevista.

Emocionado por regresar a Puebla y, además, por hacerlo para exponer en el Complejo Cultural Universitario de la BUAP, el cual hasta ayer no conocía: “Aquí muestro obra que llevó el último año y medio producirla, pero después de aceptar la invitación del rector Alfonso Esparza, enviaré la mitad de esa producción a Cuba, donde se expondrá a la par de la que aquí verán”.

“Plomos bronces” es la muestra que, inaugurada ayer por el propio artista plástico y el rector Esparza Ortiz, permanecerá en la Galería de Arte del CCU hasta el próximo 12 de octubre, donde se observan obras casi bicromáticas, pero por el uso del bronce, destaca el color blanco: “Es una serie de 18 obras sobre palmeras, palmas, plantas, como orquídeas: impresiones sobre unas placas de plomo, trabajadas con pigmentos minerales, de un metro ochenta por un metro ochenta, que pesan aproximadamente 80 kilos cada una. Además presento ocho esculturas de gran formato”.

De las esculturas, Hernández explicó: “Son de diferentes periodos, desde 1976 hasta la actualidad, y los temas varían porque son de diferentes épocas; la primera es una serie que hice con pedacería de madera del taller de ebanistas de mi familia, las cuales tenía desarmadas, las armé y fundí en bronce. Después hay otra etapa más figurativa y actualmente estoy haciendo una serie de esculturas en cera perdida, en pequeños formatos”.


Puebla y proyectos            


Tengo muchos proyectos de gráfica, sino vendría a trabajar a Puebla; estoy trabajando en Oaxaca en un taller de gráfica un serie sobre un cuaderno de 1769, un libro de actas de matrimonios, cuya portada parece haber sido cortada de un grabado holandés, europeo, o quizá un artista granador europea vivió en México y lo dejó aquí. Yo extraje esa imagen y estoy trabajando, desde hace medio año en una variante en madera y en metal, explica Sergio Hernández, quien trabajó la talavera en blanco y negro, sobre todo.   

“Siempre he tenido gusto de estar en Puebla; claro, yo vivo en Oaxaca y Puebla es un paso obligado de paso a la ciudad de México, y al revés. Sí, he tenido muchas ganas de hacer cerámica, y ahora parece que van a realizar un taller de alta temperatura, la cual me interesa por la resistencia de las placas, y si el taller está pronto, pronto estaré aquí en Puebla produciendo la cerámica”.

Poco antes de la exposición, el rector de la BUAP, Alfonso Esparza Ortiz reveló que desde el mediodía de ayer, Sergio Ortiz estuvo con él, por lo que pudo recorrer el Edificio Carolino, sede histórica de la universidad, donde está la biblioteca de fondo antiguo, la José María Lafragua y el Salón Barroco, sitios que, entre otros recorrieron el funcionario y el artista plástico.

Esparza Ortiz reconoció que desde hace un año la universidad quería tener en su galería de arte la obra de Ortiz, y fue hasta ahora que lo pudo conseguir. Destacó la modestia del oaxaqueño, quien durante la inauguración solamente precisó que presenta 18 obras en la galería producto de año y medio de trabajo, y ocho esculturas.

Alfonso Esparza aseguró que Sergio Hernández quedó muy complacido con el recorrido que realizó por las instalaciones del antiguo Colegio del Espíritu Santo, posteriormente del Estado y afirmó sentirse, él mismo satisfecho por tenerlo en la parte moderna de la universidad, en el CCU inaugurado en noviembre del año 2008. “Me emociona y me llena de orgullo” aseguró sobre la obra del oaxaqueño y concluyó: “La cultura es parte del alma, un soplo que nos da la vida y que podemos disfrutar y tener siempre a nuestro alcance”.