La Rosilla, el ‘congelador’ permanente en Durango

Cada año, de noviembre a abril, la comunidad perteneciente al municipio de Guanaceví presenta heladas con temperaturas de hasta 23 grados bajo cero.
La Rosilla, Durango, registró una temperatura de 13 grados bajo cero
Archivo (Notimex)

Ciudad de México

Las mañanas son tan frías que el agua de los arroyos en La Rosilla, Durango, está congelada, sin embargo eso no es impedimento para que las amas de casa realicen sus labores diarias; una piedra es su aliada para romper el hielo y comenzar a lavar.

“Las mujeres tienden la ropa y tarda dos o tres días para secarse, no cuentan con electricidad y utilizan planchas de metal que calientan en fogones”, cuenta el arquitecto Sergio Iván Flores, que en trabaja en la presidencia municipal de Guanaceví.

La Rosilla es una comunidad de 220 habitantes, en el municipio de Guanaceví, Durango, donde esta mañana llegaron a los 20 grados bajo cero.

Sin embargo,  La Rosilla no es la única comunidad de Durango que cuenta con temperaturas que superan los 20 grados bajo cero. Ciénega de la Vaca y Agua del Pino, del mismo municipio, presentan temperaturas iguales o mayores, pero ni siquiera cuentan con termómetro para registrarlas.

Los habitantes de La Rosilla se dedican en su mayoría a la ganadería y la agricultura, y recorren hasta un kilómetro para conseguir agua de los manantiales o arroyos de la zona.

De acuerdo con jefe del observatorio meteorológico de Durango, Florencio Rodríguez, La Rosilla presenta las temperaturas más bajas no solo de Durango, sino del país, ya que el termómetro llega a registrar hasta 23 grados bajo cero en los meses de diciembre a marzo.

Rodríguez explica que del 1 de noviembre al 30 de abril se tiene ambiente polar, debido a que solamente existen 15 días en los que no se representan heladas, teniendo del 21 de diciembre al 20 de marzo temperaturas mayores a los 20 grados bajo cero con una helada por día.

Entre las 8:30 y 9:00 de la mañana el frío se intensifica porque es cuando el hielo que se forma en los techos de lámina de las casas de madera, casi todas con suelo de tierra, comienza a derretirse, por lo que es común que los estudiantes de la zona entren más tarde a la escuela, menciona Sergio Iván Flores.

Enero y febrero son los meses en los que los poco más de 200 habitantes de La Rosilla sienten más el frío, sin embargo ya están tan acostumbrados a este tipo de clima, que algunos solamente se cubren con un suéter, indica el meteorólogo Florencio Rodríguez.