Rescate de osamentas del Pico de Orizaba pone en riesgo a rescatistas

Director del Parque Nacional, Raúl Álvarez Oseguera, señaló que se podrían identificar los cuerpos sin la necesidad de bajarlos de la montaña.

Puebla

El director del Parque Nacional Pico de Orizaba, Raúl Álvarez Oseguera, señaló que no está de acuerdo en que se haga una incursión para rescatar las osamentas que fueron localizadas en la cara norte del Citlaltepetl, pues se pone en riesgo la vida de los rescatistas.

Entrevistado durante la inauguración del observatorio de Rayos Gamma, Álvarez Oseguera señaló: "Se ponen en riesgo vidas humanas para hacer el rescate de unos restos que no están plenamente identificados, que no se sabe a dónde van acabar. ¿Entonces cual es el sentido?".

Señaló que no es necesario que se bajen los cuerpos para que sean identificados, por lo que sugirió que primero se haga ese trabajo y luego se plantee

Aseguró que los glaciares son espacios protegidos y zonas de alto riesgo: "Lo que te puedo decir es que el glaciar es un espacio que está catalogado como de protección, entonces, para ponerse a escavar en la base el mismo no lo considero que sea prudente y tan es complejo que los más gallos no han podido y que están plateándose, incluso dejarlo ahí".

Álvarez Oseguera señaló que no fue invitado a las reuniones convocadas por la Secretaría de Gobernación con autoridades estatales y municipales en las que se planteó el rescate de los cuerpos.

Agregó que no hubo un análisis correcto de los hechos: "Fue una información que se salió de control, fue una buena voluntad de mucha gente, pero no se analizó como se tenía que haber analizado y ahora están enfrentando unas condiciones realmente complejas, que habría que volver analizar si vale la pena tomar el riesgo".

Cabe señalar que en la cara norte del Citlaltepetl el 28 de febrero pasado un grupo de alpinistas encontró una osamenta enterrada en la nieve, días después en una expedición se encontró un segundo cuerpo.

Los cuerpos y un tercero que no ha sido descubierto podrían pertenecer a dos alpinistas que murieron tras ser sepultados por un alud de nieve el dos de noviembre de 1959 y por los que sus familiares ya han solicitado su rescate.