Reprochan medidas de seguridad para titular de Salud en Guerrero

En su comparecencia en el Congreso local Edmundo Escobar Habeyca, dijo que el gobierno del estado le asignó una escolta de policías municipales para resguardarlo luego de recibir amenazas de muerte.
El secretario de Salud de Guerrero, Edmundo Escobar al salir del Congreso local aborda la camioneta blindada que le asignó el gobierno del estado.
El secretario de Salud de Guerrero, Edmundo Escobar al salir del Congreso local aborda la camioneta blindada que le asignó el gobierno del estado. (Rogelio Agustín Esteban)

Chilpancingo

El secretario de Salud en el estado de Guerrero, Edmundo Escobar Habeyca reconoció que tiene asignada una camioneta blindada y una escolta integrada por policías del estado para resguardarlo, pero explicó, que la causa es porque fue el primer funcionario de la administración de Rogelio Ortega Martínez que recibió amenazas de muerte.

En las instalaciones del Congreso local, Escobar Habeyca fue cuestionado sobre el dispositivo de seguridad que lo acompaña de manera permanente, el cual contrasta con las condiciones de vulnerabilidad en que se desempeñan sus colaboradores.

Ante dicho planteamiento, el funcionario destacó: "La capacidad que tiene la Secretaría de Salud para brindar protección a los dos mil trabajadores, es infinitamente imposible".

Luego vino la justificación respecto a su caso personal: "Desde el primer día, o la primera semana yo me sentí también amenazado; a un mes y medio de ser secretario de Salud, fui de esta administración el primer amenazado. Por eso yo ando con una unidad blindada prestada por el gobierno estatal".

Recordó: "A mi se me amenazó de muerte; me pedían que yo renunciara a la Secretaría de Salud, eso que yo vengo de una cultura de la amistad y no ando en cosas. Yo soy médico, pero sí me vi amenazado porque me dijeron que si no renunciaba a la Secretaría, a mis hijos los iban a ir desapareciendo uno a uno".

Explicó que fueron 10 los mensajes que le enviaron, ante dicha situación habló con el gobernador Rogelio Ortega Martínez y le pidió que buscara otro titular, que en esas condiciones no participaría en la administración estatal.

El caso fue turnado a la Fiscalía General del Estado (FGE) y tras dar el cauce legal a la denuncia ya no hubo más amenazas, indicó.

Comentó que el equipo de seguridad que lo acompaña se integra con policías del estado y la federación.

En cada despliegue, el secretario de Salud se mueve en la camioneta blindada que le otorgó el gobierno estatal, mientras que otras dos unidades cerradas y una pick up se encargan de facilitarle el paso en sus diferentes recorridos.

Secretaría agraviada

En la exposición ante los diputados locales, el secretario Escobar Habeyca manifestó que hay rutas para los trabajadores de la dependencia que son considerados como intransitables.

En la colonia Jardín, del puerto de Acapulco, el crimen organizado ha dado la indicación de que ahí no entra ningún trabajador de vectores para fumigar.

En el caso de Coahuayutla, municipio perteneciente a la Costa Grande los médicos y enfermeras han tenido que abandonar varias unidades médicas por temor a sufrir un atentado.

En la Tierra Caliente, la zona límite con el estado de Michoacán también se ha tornado intransitable para el personal a su cargo, pese al respaldo que han recibido de militares, policías del estado y del estado.

En un recuento rápido, Escobar recordó que hace un año se registró el atentado de un médico y un chofer del hospital de Ayutla, quienes trasladaron un niño enfermo hacia el puerto de Acapulco y fueron interceptados, aparecieron muertos cerca de Agua de Obispo, municipio de Chilpancingo.

En Tierra Caliente se tiene el registro de la desaparición de un odontólogo, quien regresó con vida tras el pago de un rescate; dos trabajadores del Seguro Popular fueron privados de la libertad cuando circulaban de Iguala hacia Teloloapan, se les liberó tras pagar 250 mil pesos de rescate.

Una médico de Cuajinicuilapa recibió una llamada para dar un servicio, salió de su casa y antes de llegar al hospital básico la levantaron, fue golpeada y violada, razón por la que solicitó el cambio de adscripción y se le otorgó.

El médico Abel Porras, del Centro de Salud de La Esperanza, en el municipio de Chilpancingo también fue secuestrado y asesinado.

Un enfermero de Tlapa tuvo el infortunio de quedar en medio de una balacera entre grupos de delincuentes, murió a consecuencia del fuego cruzado.

En la mayoría de los casos, Edmundo Escobar evita citar nombres para preservar la integridad de las víctimas.