Recorren senadores del PRD zonas devastadas por ‘Manuel’

Alejandro Encinas y Armando Ríos Piter estuvieron en Chilpancingo donde se comprometieron a garantizar que los recursos destinados a la reconstrucción se apliquen correctamente.
Los senadores del PRD, Alejandro Encinas y Arfmando Ríos Piter se reunieron con los damnificados.
Los senadores del PRD, Alejandro Encinas y Arfmando Ríos Piter se reunieron con los damnificados. (Rogelio Agustín Esteban)

Chilpancingo

Tres meses después, los senadores perredistas, Alejandro Encinas Rodríguez y Armando Ríos Piter recorrieron las colonias devastadas en Chilpancingo por la tormenta tropical 'Manuel', se comprometieron a garantizar que los recursos destinados para la reconstrucción se apliquen correctamente.

La mañana del lunes 16 de diciembre, tres meses después del golpe de agua que desbordó la presa del Cerrito Rico y al río Huacapa, el ex dirigente nacional del PRD y el senador guerrerense visitaron los puntos de mayor afectación de la ciudad.

Primero acudieron al lado sur, casi en la entrada de la comunidad de Petaquillas, en donde la creciente del río desprendió desde los cimientos varias casas de material de dos plantas y desmanteló varias granjas de pollo.

Ahí escucharon a vecinos de colonias populares de Chilpancingo y de Petaquillas, que además del respaldo en el proceso de reconstrucción, pidieron que se agilizaran varias peticiones hechas al sector salud estatal, algunas ya entregadas al titular Lázaro Mazón Alonso.

Ambos dialogaron con los damnificados que manifestaron su inconformidad con la lentitud con que avanzan los trabajos, por lo que solicitaron que se incremente la presión sobre las autoridades encargadas de habilitar accesos, levantar viviendas nuevas y reubicar a quienes resultaron con pérdidas totales.

Después se trasladaron a lado norte, en donde se reunieron con habitantes de por lo menos 30 colonias ubicadas cerca de las compuertas de la presa del Cerrito Rico y del cauce del río Huacapa, quienes durante las precipitaciones del 14, 15 y 16 de setiembre quedaron en medio de dos cuerpos abundantes de agua.

La inquietud principal de los colonos, fue que los recursos del gobierno federal destinados para la reconstrucción del estado no se distraigan en acciones no urgentes, ya que al margen de los grandes proyectos que anuncia la administración estatal, lo que mueve a los afectados es la necesidad de tener un lugar para vivir, pues la tormenta se los quitó.

Alejandro Encinas señaló que al igual que en otras partes del país, la contingencia natural dejó mal paradas a las autoridades pero sacó a flote la organización de la población, que fue la que atendió las primeras emergencias y realizó las primeras acciones de rescate.

Agregó que también sacó a relucir lo negativo de los gobiernos y de la propia iniciativa privada, pues quedó de manifiesto la vulnerabilidad de los asentamientos humanos levantados en zonas de alto riesgo.

Citó el caso de los conjuntos habitacionales Villas el Parador y Villas Magisteriales, el primero levantado en el talud de un cerro que estuvo a punto del colapso por el reblandecimiento, mientras que el segundo sufrió la inundación de más de 80 viviendas.

Por eso anunciaron que van a establecer comunicación con las dependencias federales encargadas de realizar el proceso de reconstrucción, para corregir errores y evitar que se cometan más, porque es mucho el daño que se provoca a la población con el impulso de obras mal hechas.

"Es indudable que la especulación con el suelo urbano y la corrupción han hecho mucho daño, se han permitido asentamientos, incluso obras desarrolladas no sólo por particulares, sino por el gobierno federal y los gobiernos estatales, en lugares inadecuados", apuntó Encinas Rodríguez.

Reconoció que al puerto de Acapulco se le atendió por la importancia económica que tiene, pero reconoció que sobre la montaña y la sierra de la costa grande hubo afectaciones mayores.