Reclaman presentación con vida a los 61 de Chilapa

Hubo dos caminatas, una por el día de la madre que encabezó el alcalde Jesús Parra García, donde repartió rosas a las madres y la otra del colectivo Siempre Vivos. 

Chilpancingo

De la algarabía y las manifestaciones de amor hacia las madres, en las calles de Chilapa se vivió el reclamo por la presentación con vida de 61 personas, las cuales fueron sustraídas de sus casas, centros de trabajo durante la ocupación de cinco días.

Fueron dos caminatas las que los habitantes de la cabecera municipal de Chilapa observaron durante la tarde del lunes 9 de mayo.

La primera fue presidida por el presidente municipal Jesús Parra García, quien acompañado de parte de su cabildo avanzó de casa en casa, saludando de mano y repartiendo rosas rojas a cuanta madre de familia le fue posible.

Dos cuatrimotos habilitadas con remolque le seguían en la retaguardia, cargadas de gruesos rollos de flores destinados a quedarse en la mano de alguna de las madres que se apostó en la acera para observar el recorrido.

Chilapa es el único de los 81 municipios que integran la geografía guerrerense en la que previo al 10 de mayo, autoridades municipales, educativas, grupos religiosos y organizaciones civiles realizan una cabalgata dedicada a las madres.

El 9 de mayo de 2015, la mayor parte de los contingentes corrió a refugiarse en sus domicilios tras la irrupción de por lo menos 300 civiles armados. Solo un grupo reducido de jóvenes católicos aguantó la presión de los encapuchados y realizó un recorrido parcial.

Pero este lunes, los grupos deportivos, las bandas de guerra escolares y las bastoneras volvieron a tomar las calles de la levítica ciudad, con pancartas en las que resaltan el hecho de que han recuperado una tradición que lleva más de 80 años.

Con rifles de palo y rostros cubiertos

Acompañados por parte de los 43, integrantes del colectivo Siempre Vivos se colocaron en la retaguardia de la cabalgata tradicional.

Tres integrantes del colectivo, dos varones y una mujer se montaron a la plataforma de una camioneta de tres toneladas para mostrar rifles de palo, como una forma de representar la irrupción de los civiles armados.

Hombres y mujeres cubrieron sus rostros con paliacates negros con la palabra justicia rotulada en letras blancas.

Aunque el contingente sofocó las expresiones de algarabía desatadas por la primera parte de los contingentes, los pobladores que salieron a las calles de Chilapa para observar el recorrido miraron pasar a los manifestantes en silencio, como una forma de manifestar solidaridad y respeto.

José Díaz Navarro, vocero de las familias agraviadas por las desapariciones, dijo que no hay lugar a dudad en el sentido de que los civiles armados que ocuparon Chilapa durante cinco días son delincuentes, de ninguna manera policías comunitarios.