Cambió los guantes de box por sus hijos

Raúl Tirado, ex boxeador de campeonato mundial, dejó el ring por el tianguis, los taxis, las combis y la fabricación de lámparas para poder atender su pasión más grande: ser padre.

México

Don Raúl Tirado se enfrentó en el ring al puertorriqueño Wilfredo Gómez, en la categoría súper gallo del campeonato mundial en julio de 1977.

Esa pelea la perdió; sin embargo, gracias a eso, su pasión por los guantes fue sustituida por una mayor: la de ser padre.

"Después de perder el campeonato empecé a bajar de categoría en el boxeo, y tenía por otro lado que mantener a mis hijos, entonces me decepcioné de eso y me avoqué a trabajar en un taxi, todos los días para poder costear los gastos de la casa”, narra el hombre de 61 años.

Al año siguiente de la pelea contra el puertorriqueño, nació su primogénito y con él, su instinto paterno.

"Tuve una infancia muy difícil, mi padre no fue bueno, entonces me dije desde chico que cuando fuera papá no iba ser igual a él. Cuando nació Raúl supe que debía tomar la responsabilidad para cuidarlo y darle todo lo que necesitaba”, asegura.

Luego de su hijo, nacieron tres niñas: Alin, Itzuri y Jafet, quienes ahora tienen 30, 25 y 23 años, respectivamente.

"Se busca la forma de darle lo mejor a sus hijos. Hay veces que se vienen los Reyes y uno no tiene dinero para darles algo y trabaja horas y horas para poderle dar un regalo".

Para poder mantener a su familia, el señor Raúl fue desde entrenador en una escuela de policías en Neza, hasta vendedor de ropa en el tianguis de la colonia San Felipe.

"Me salí de lo de la policía porque no me pagaban bien. Después me conseguí una combi, de la cual fui chofer, luego fui delegado de la ruta 22 hasta que me sacaron, tuve que vender mis combis y empecé de nuevo con un taxi. Luego vendí cerámica con mi esposa, nos iba muy bien, también trabajé en una carnicería.

"En 1990 abrí mi negocio de lámparas, empecé de poco a poco hasta que logré tener lo que tengo ahora. Aunque hubo un momento en que tuvimos que vender ropa en la San Felipe para costear la carrera de mi hija", asegura.

El señor Raúl, quien vive con su familia en la colonia El Sol de Ciudad Netzahualcóyotl, dice estar orgulloso de sus hijos: Raúl, el mayor, es comerciante; Alin, quien es ama de casa; y las más jóvenes Itzuri, administradora de empresas turísticas, y Jafet, periodista.

Don Raúl cuenta que para festejar el Día del Padre se reunirá con sus hijos para comer y que espera recibir regalos.

"Aún me acuerdo que cuando llegamos a la colonia El Sol, estaba muy feo. Yo no quería que mi familia saliera a comprar. Entonces siempre llegaba yo muy feliz con mi leche y mi pan en las noches, para mi familia, era algo muy bonito para mí. Siempre me dije que iba a tratar de ser un gran padre y pues creo que lo logré", dice.