Polvo eres... y en bosque ecológico te convertirás

En este espacio, localizado en el municipio de Amozoc, reposan los restos de seres que, al morir, contribuyen a la renovación de la naturaleza; los ataúdes o urnas biodegradables tienen un costo ...
El Bosque Eterno tiene una superficie de diez hectáreas.
El Bosque Eterno tiene una superficie de diez hectáreas. (Andrés Lobato)

Puebla

Al pie de un árbol, en un cuerpo de agua o en medio de un bosque, es posible encontrar el descanso eterno. Una superficie de 10 hectáreas de encinos, flores, aves y mariposas sirve de entorno del Parque Funerario Ecológico, primer espacio en su tipo en México y Latinoamérica, donde reposan los restos de seres que, al morir, contribuyen a la renovación de la naturaleza.

Lejos del cementerio tradicional y del ambiente fúnebre, el Bosque Eterno honra la vida y memoria de quienes partieron, a través de espacios verdes, que sirven de bálsamo al momento de las despedidas.

Abierto hace poco más de un año, este lugar, localizado en el municipio de Amozoc, a unos 15 minutos de la capital poblana, “se convirtió en una alternativa para aquellos que buscan volver una y otra vez”, explica su directora, Valeria Gómez.

Senderos de piedra formados por agua y arcilla conducen al centro de la reserva, donde los árboles y la fauna dan muestra de vida.

Las sombras de los árboles cobijan lotes ecológicos donde los deudos pueden enterrar a un ser querido en un ataúd de manera que no provoque algún impacto ambiental, ya que las fosas se diseñan con piedras de cantera y partes de bambú.

Otra de las alternativas que aportan para la preservación del parque son las urnas biodegradables elaboradas de tierra comprimida, donde se colocan las cenizas y pueden depositarse en medio del bosque, entre arboles, incluso al pie de uno, y cuyo costo promedio es de 4 mil 800 pesos.

Estas urnas tardan entre seis y nueve meses en integrarse a la tierra. Las cenizas de una persona también pueden depositarse en urnas a base de arena de río, las cuales se lanzan a un estanque de agua, que requieren de una hora para desintegrase y dar vida al bosque.

Gómez explica que el nombre del difunto queda plasmado en la “Piedra memorial”, que está hecha con una base de mármol que refiere el año de nacimiento y muerte.

“Al enterrar o esparcir las cenizas ayudas al bosque a fortalecer el proceso natural, aquí el bosque está vivo, los restos tienen toda una serie de complementos que fortalecen al bosque, a las plantas y árboles. Es un lugar que te ayuda a despedirte en paz y que alienta a los familiares a regresar y encontrar un momento de introspección”, dice.

El recuerdo de un ser querido también puede preservarse en una flor, esparciendo sus cenizas previamente mezcladas con semillas en una pradera o en parte del bosque.

“El mantenimiento está enfocado al equilibrio del bosque y no plantar algo que no es parte del bosque. Nada de pintura, todo va acorde a una sensación de paz y armonía con el ambiente”, añade.

Al centro del bosque se encuentra un mausoleo de nichos elaborado en cantera y mármol extraído del municipio Tecali de Herrera, el cual está rodeado de un cuerpo de agua donde los deudos pueden colocar las cenizas.

Además del innovador concepto, el costo por estos servicios es hasta 30 por ciento más bajo que en una funeraria o cementerio común.

“Este espacio busca reflejar la conciencia y el respeto por la vida en la tierra. En un panteón es muy bajo el número de visitas, la gente no regresa, porque les parece un lugar triste. Aquí, buscamos fomentar las visitas, un lugar de introspección, para que regreses y platiques con el ser querido que perdiste”, comenta.

Para consolidar este proyecto se requirió de seis años, entre permisos ante las autoridades ambientales y la integración de un fideicomiso que garantiza perpetuidad a este espacio.

Canadá, Estados Unidos, Alemania, Sudráfica e Inglaterra tienen conceptos similares, que reducen el impacto ecológico.