Pocas posadas, por falta de dinero y valores

Una familia tendría que desembolsar unos tres mil pesos para realizar la tradicional fiesta decembrina.
Piñatas tradicionales.
Piñatas tradicionales. (archivo)

Ciudad de México

La crisis económica y la falta de valores cívicos-religiosos en las nuevas generaciones, se han convertido en factores determinantes para que algunas tradiciones como la celebración de las posadas, se vayan perdiendo cada año.

Prueba de ello, es que para muchos jóvenes de las grandes ciudades, como el Distrito Federal, Monterrey y Guadalajara, estas fiestas decembrinas son pretexto para dar rienda suelta a la ingesta desmedida de alcohol, en "pachangas", que nada tienen que ver con el origen de las posadas, cuyo costo en promedio oscila entre los tres mil pesos.

De acuerdo con el antropólogo Fernando Hijar, responsable de la promoción cultural del Museo Nacional de Culturas Populares (MAP) esta tradición se originó con la llegada de los españoles a México, donde los religiosos encargados de la evangelización del pueblo suplantaron el culto al dios de la guerra, Huitzilopochtli por la práctica europea de preparación para la Navidad.

La celebración consistía en proclamar misa junto con pasajes y representaciones alusivas a la Navidad; adicionalmente se daban pequeños regalos a los asistentes, conocidos como aguinaldos. Por ello, estas celebraciones eran conocidas como "Misas de aguinaldo".

Sin embargo, las posadas han cambiado, ya que de realizarse dentro de las iglesias pasaron a las casas o a las calles como fiestas populares, haciendo a un lado su objetivo primordial que era prepararse para recibir a Jesús en cada hogar, al tiempo de representar la oportunidad para convivir en familia, además de reflexionar sobre la relación que se tiene con las demás personas.

Hoy en día, desde que se planea realizar una posada, sus organizadores de inmediato piensan en el lugar donde la efectuarán y en el dinero que gastarán para pasarla bien, olvidando casi siempre, los pasos tradicionales de la misma, es decir, integrar la procesión para cantar la letanía, disfrutar de un rico ponche con frutas naturales, antes de romper la piñata y repartir las canastitas de colación a los invitados, así como agitar luces de bengala antes, durante y después, de esta festividad.

Ahora bien, para realizar una posada de unas 30 personas, una familia se gastaría aproximadamente tres mil pesos, además de la cena.

La piñata de olla de barro grande, con los siete picos, que representan los pecados capitales, es fundamental para esta tradición. Ésta tiene un costo que oscila entre 80 y 200 pesos, además de la fruta para rellenarla como la caña, naranja, cacahuates, jícama, limón real, mandarina y algunos dulces, que tendría un costo de unos 150 pesos.

Para elaborar el ponche, se requieren guayabas, tejocotes, canela, piloncillo, caña, tamarindo, ciruela pasa, pasitas, jamaica, con un costo aproximado de 160 pesos.

Otros productos indispensables para pedir posada son velas, silvatos, cuadernillos de cánticos, lucen de bengala y canastillas para los aguinaldos y los dulces de colación con un costo aproximado a los 550 pesos

Y finalmente la cena, que puede variar entre unas tostadas, tamales con atole, hojaldras rellenas de mole, sándwiches o bien una rica taquiza. No podrían faltar los platos, vasos, cubiertos desechables y servilletas, entre dos mil o tres mil pesos, según se quiera agasajar a sus invitados.