La Pintada pierde su rostro humano

El 15 de septiembre la gente notó que llovía intensamente y pese a ello cenaron pozole. Después, el pueblo desapareció.
La comunidad quedó sepultada por el desgajamiento de un cerro.
La comunidad quedó sepultada por el desgajamiento de un cerro. (Javier Trujillo)

La Pintada

Desde hace 18 días, la comunidad cafetalera de La Pintada, Guerrero, perdió el rostro humano que lo caracterizaba. Ahora solo se escuchan palas y picos que usan soldados, topos y federales que deambulan en lo que quedó del poblado.

La Pintada ya no es lo mismo que era antes del 15 de septiembre, cuando por las bocinas se llamaba a los pobladores para que fueran por el pozole. Todos destacaban que llovía con intensidad y que nadie pensó la tragedia que venía.

Ahora suben algunos pobladores por sus animales o para saber si hay otro cadáver que haya sido rescatado, porque van 15 cuerpos que hallan entre los escombros de tierra.

También llegan personas de otras comunidades de la serranía, como El Edén y El Paraíso, ambas circundaban a la zona cafetalera de La Pintada y que pasan por la zona desolada.

“Parece un pueblo fantasma, dicen que espantan, por toda la gente que quedó bajo tierra sepultada”, dice José Juan García, quien sembraba café.

Cuenta que los damnificados de La Pintada buscan hablar con el alcalde Ediberto Tabares, para que les informe donde va a quedar la nueva Pintada, pues no les han dicho nada.

“Aseguran que están esperando que suban los geólogos para que hagan un estudio de los suelos y determinen si representa algún riesgo que se construya nuevamente el pueblo en la zona”, informó el caficultor.

También habló una mujer que es empleada municipal, aunque se negó a dar su nombre, pero dijo que fue a La Pintada por sus chivos.

Narra que ella no fue desalojada, pero en La Pintada era la encargada de la biblioteca del pueblo, y ahora vive en casa de unos parientes y no sabe para cuándo se podrá normalizar todo.

En La Pintada solo quedan 40 personas, entre soldados, rescatistas, agentes de la Policía Federal y voluntarios.

Aunque ahora es más fluida la presencia de pobladores sobre la carretera, ya que desde el pasado sábado se reabrió un carril de la carretera interestatal de los antiguos pobladores no queda rastro.

Se dice que en el puerto de Acapulco hay 255 habitantes, mientras que en Atoyac de Álvarez están refugiadas otras 150 de personas, y en la comunidad de El Paraíso otros más, sin contar los que se movieron a las casas de sus familiares en alguna otra zona menos afectada dentro de la entidad.

En tanto, la Comisión de Derechos Humano del Distrito Federal (CDHDF) envió casi ocho toneladas de víveres para aayudar a las comunidades de Tlapa de Comonfort, Guerrero, afectadas por el paso de los fenómenos meteorológicos Ingrid y Manuel.