Piden obispos a México y EU abrir las fronteras

En el primer encuentro llamado “Caminemos con Cristo Migrantes en el Mundo”, los religiosos dijeron que la iglesia no puede ser indiferente ante dolor que padecen los migrantes.
Obispos dijeron que la Iglesia Católica luchará para que las Leyes migratorias puedan cambiar.
Obispos dijeron que la Iglesia Católica luchará para que las Leyes migratorias puedan cambiar. (Juan de Dios García Davish)

Chiapas

El Episcopado de la Pastoral de la Movilidad Humana pidió al gobierno de México y Estados Unidos abrir las fronteras para los seres humanos y no sólo para los productos y el dinero, durante la homilía que realizaron los obispos del Sur-Sureste en la margen del río Suchiate, punto de partida de los inmigrantes indocumentados que van en busca de mejores condiciones de vida a Estados Unidos y otros que huyen de la violencia y hambre.

En nombre de los obispos de los estados de Yucatán, Campeche, Tabasco, Veracruz, Oaxaca y Chiapas, Felipe Arizmendi Esquivel, de San Cristóbal de las Casas, dijo que como iglesia no pueden ser indiferente al dolor que padecen los migrantes, por ello, aseveró que no están solos.

Abundó que a pesar de contar con 70 albergues en la rutas migratorias del país que ofrecen comida y alojamiento a los "sin papeles", esto sólo es un apoyo momentáneo, sin embargo, la Iglesia Católica luchará para que las Leyes migratorias puedan cambiar y que todo lo que se refiera a migración no dependa de seguridad nacional, sino que dependa más de humanos, más digno y más fraterno.

Durante la homilía, los obispos y fieles católicos pidieron por las deportaciones que no siempre son justas ni humanas, por las necesidades reales de los pobres que sienten obligados a emigrar para mejorar sus condiciones de vida y por la falta de un interés político en encontrar soluciones regionales y bilaterales, por el racismo que se han manifestado en la falta de voluntad para llevar a cabo reformas migratorias dejando a las personas más vulnerables y porque muchas veces no abrimos brazos, mente y corazón a las familias de nuestras comunidades que sufren las consecuencias de la emigración.

En su segundo día de actividades por la frontera Sur de Chiapas, durante el primer encuentro llamado "Caminemos con Cristo Migrantes en el Mundo", los altos prelados dejaron en claro que los migrantes no son delincuentes, y por el contrario, se trata de personas valientes que por el hecho de salir de sus países de origen, demuestra que desean una mejor calidad de vida.

El encargado del Episcopado Mexicano de la Pastoral de la Movilidad Humana y obispo de la Diócesis de Cuautitlán, en el Estado de México, Guillermo Ortiz Mondragón, informó que la iglesia y las autoridades en el país trabajan en una serie de políticas a favor de los que necesitan moverse.

Manifestó que existe preocupación por parte de la iglesia por generar políticas en pro de la movilidad migratoria, para que puedan tener atención médica y sanitaria, así como alimento, por lo que reitero que no se trata de estar saliendo en los medios denunciando que las autoridades esto o el otro, se trata de trabajar junto, de tal manera que se llegue a una serie de políticas a favor de los migrantes, a favor de aquellos que necesitan moverse.

Por lo que dijo que la iglesia tiene que ir con mucha firmeza, con mucha decisión, pero con esa capacidad de diálogo con esas instancias de gobierno, y civiles que se preocupan por los migrantes.

El obispo del Estado de México, señaló que los migrantes tiene dignidad y que es natural en una persona buscar nuevos campos de desarrollo, intelectual, cultural, y en el aspecto laboral, aunque si vemos que hay mucho flujo de los países centroamericanos, es por la necesidad que tiene de desarrollo en esos países, y la falta de seguridad, y junto con esto en la violencia, violencia que viene del ambiente familiar.

Detalló que una persona migrante manifiesta su creatividad y su valentía al salir de su país para solucionar sus problemas, o encontrar como desarrollar sus aspiraciones, además de que un migrante es un sujeto que no sólo viene a buscar, sino también viene a dar, es portador de su cultura, y tiene que encontrarse con una nueva cultura en el país al que llega.