REPORTAJE | POR FRANCISCO MEJÍA

Pequeños talleres de esferas, en riesgo de desaparecer

Chignahuapan, Puebla

La producción anual de 95 millones de esferas en el municipio poblano está en peligro debido a que los programas gubernamentales no llegan y solo tres de cada 10 artesanos tienen acceso a créditos, capacitación y otro tipo de apoyos.

La producción anual de 95 millones de esferas en el municipio de Chignahuapan, Puebla, está en riesgo debido a que los programas gubernamentales no llegan y solo tres de cada 10 artesanos tienen acceso a créditos, capacitación y otro tipo de apoyos.

"Los requisitos son muchos: hay que ir a Puebla o México a hacer trámites, papeleo. Sería bueno que tuviéramos apoyos, hay talleres que trabajan con apoyo; los que no, han muerto".

Sin embargo, para la familia Garnica, más que los programas gubernamentales, los talleres familiares del municipio que se dedican a la producción y comercialización de esferas navideñas "crecen a base del esfuerzo".

Para acceder a los programas de gobierno federal y estatal se les pide constituirse en asociaciones o cooperativas, "los que no lo hacen simplemente desaparecen, pues no tienen a quién vender la esfera", declaró el secretario de Turismo de Chignahuapan, Luis Ángel Rojas.

Además está la competencia "desleal" entre los mismos artesanos, quienes, como resultado de la falta de capacitación, no se ponen de acuerdo para homogenizar el precio de sus productos navideños y estabilizar el mercado.

También influye la producción de esfera asiática, pues su costo es más barato, porque es de menor calidad.

En opinión de Rojas, "la esfera china no es competencia para nosotros. La que nosotros hacemos es de vidrio soplado y a mano; la de ellos es de plástico".

En el municipio los artesanos afirman que "desde hace nueve años hay una competencia fuerte y feroz contra la esfera de plástico".

Los acaparadores

Chignahuapan, junto con el municipio de Tlalpujahua, Michoacán, tiene la máxima producción de esferas navideñas a escala nacional, cuenta con seis fábricas y 420 talleres artesanales registrados que producen de todo tipo, tamaños y colores.

Los artesanos pequeños califican a las fábricas de "acaparadores de la zona", pues dan a los pequeños talleres "trabajo a destajo por un mínimo sueldo" y con tal de que sobrevivan toman los pedidos y se dedican a la maquila.

Sin referirse a las fábricas en específico, la familia Garnica denuncia a los acaparadores. "Ellos sacan la esfera al menor costo, la compran a 5 pesos y la venden a 6. Buscan a los más necesitados y los agarran ahorcados, por ejemplo".

En contraste, Rojas considera que esas fábricas dan trabajo a "los talleres hogareños". De lo contrario y sin apoyos, "desaparecerían".

Trabajo en serie

Familias enteras se han especializado en las diferentes etapas de la fabricación de las esferas. Unos se dedican a inflar el vidrio caliente, otros decoran, ponen diamantina, encasquillan y pintan.

Las casas se adecuan para el trabajo. Los niños son los que se dedican más al empaque, aunque no desconocen las etapas del proceso. Todo ello, según datos oficiales, permite la existencia de 15 mil fuentes de empleo. En promedio, los pequeños talleres producen entre 1 y 2 millones de esferas al año.

En los 91 locales comerciales y banquetas de las calles del centro de la cabecera municipal se asoman miles de esferas con los colores navideños.

La producción y comercialización de la esfera navideña arranca desde el mes de abril y concluye en la primera quincena de diciembre.

El padre de las esferas

Hace 46 años llegó al municipio Rafael Méndez Núñez. Conocedor de lo que sucedía en Tlalpujahua, Michoacán y Guadalajara, donde llegaba poco nitrato de plata, pues lo monopolizaban pocas manos en México y las esferas llegaban de Estados Unidos y Alemania, Rafael comenzó a promover la idea de la producción de esferas en Chignahuapan.

Químico de profesión, comenzó a experimentar con ampolletas y el nitrato de plata de las monedas.

Fue él quien introdujo la primera metalizadora para cubrir con metal las esferas y ahora ya hay más de 10 aparatos. El sueño comenzó con 85 obreros que arrojaron una primera producción de 5 mil. Las fuentes de empleo alcanzaron a los pobladores del municipio de Zacatlán.

A sus 87 años de edad, Rafael, señala orgulloso que "la esfera china no es competencia para el pueblo, nunca lo fue".

Su apuesta es que a la esfera artesanal de vidrio de plata o metalizada no se le iguala en calidad y belleza la de plástico china.