'Odila' reventó la represa de Padrés

El hermano mayor del gobernador de Sonora dice que la semana pasada llovió todo el día y en la noche el nivel del agua empezó a rebasar la cortina.
La fuerza del agua arrasó con todo a su paso, aseguró Héctor Jesús Padrés.
La fuerza del agua arrasó con todo a su paso, aseguró Héctor Jesús Padrés. (Felipe Larios)

Sonora

La familia del gobernador Guillermo Padrés entró a las estadísticas de los sonorenses damnificados por Odila, que como depresión tropical generó lluvias la semana pasada en casi todo el territorio estatal, provocando inundaciones y destrozos en carreteras y obras hidráulicas.

En el rancho Pozo Nuevo, propiedad del mandatario estatal, ubicado en la comisaría de Bacanuchi, municipio de Arizpe, en la zona alta del río Sonora, Odila no respetó jerarquías: la crecida del arroyo Los Manzanos reventó la represa de 30 metros de alto y 42 de largo, construida con tierra y una delgada capa de cemento para proteger la nogalera y los forrajes sembrados aguas abajo.

Héctor Jesús Padrés Elías, hermano mayor del gobernador panista que en un año dejará el cargo, rechazó las imputaciones hechas el sábado por diputados del PRI, quienes afirmaron que el mandatario local habría ordenado dinamitar la represa para librarse de la investigación que por presuntas ilegalidades en su construcción realiza la Conagua.

“¿Dinamitado? Ve nomás, para empezar, para conseguir dinamita, la (Secretaría) de la Defensa Nacional es la única que lo puede hacer; no, no, acá está la clara evidencia de cómo subió el agua”, refirió.

El mayor de los Padrés relató los hechos que provocaron el derrumbe de la más famosa de las 4 mil represas que existen en la amplia zona ganadera de Sonora.

Relató que la semana pasada estuvo “llueve y llueve todo el día y en la noche empezó a brincar (por encima de la cortina) el agua y a la vuelta de dos o tres horas se fue todo”.

La represa mayor de una batería de tapones repartidos dentro de las 3 mil 400 hectáreas del rancho ganadero y agrícola de los Padrés está ubicada en la boca de un enorme cañón pedregoso por donde corren las aguas que bajan de la montaña hasta el arroyo Los Manzanos, afluente del río Bacanuchi.

Unos 5 kilómetros abajo de la represa, que “a lo mucho costó unos 2 millones de pesos, que los metimos poco a poco, no de trancazo”, está el valle donde la familia Padrés mantiene una huerta de 300 hectáreas de nogal y unas 50 de forrajes, que en las épocas de vacas flacas mantienen a las 3 mil reses que producen unos 100 becerros.

“La esencia de la represa era proteger las siembras tierras abajo, la hicimos poco a poco, pero entre más lluvia caía, más alta la hacíamos, hasta que le pusimos una capa de cemento, pero hace dos días y en dos o tres horas no quedó nada”, aseguró Héctor Padrés.

El responsable de administrar el rancho de Padrés lamentó que las lluvias extraordinarias de Odila en Sonora hayan dañado las siembras aguas abajo.

“Mi papá, que en paz descanse, quería sembrar, pero las aguas broncas le deshacían el bajío y entonces empezó a hacer la represa, cada vez un poco más alto”, explicó.

En el área del cañón, donde hasta el inicio de esta semana estaba la represa, se ven desparramados trozos de arneses de acero, pedazos de tubo de varias pulgadas de diámetro, bloques de cemento aparentemente triturados por la fuerza de la creciente del arroyo y restos de árboles de encino y bellotales de regular tamaño literalmente hechos leña.

El jefe del rancho Pozo Nuevo explicó que todo eso se lo llevó el agua y señaló las marcas de tres o cuatro metros de alto que la crecida del arroyo Los Manzanos dejó en las paredes de la represa.


YAQUIS EXIGEN QUE CESE LA REPRESIÓN

La tribu yaqui exigió al gobernador de Sonora, Guillermo Padrés, respeto a sus usos y costumbres, el cese de la represión y la persecución política, además de la liberación inmediata de su vocero, Mario Luna, y la suspensión de la operación del Acueducto Independencia.

En un desplegado firmado por productores de la región se manifiesta el apoyo a las demandas de los yaqui, y se denuncia que desde hace cuatro años se han hecho públicos los abusos de poder de Padrés y el intento de despojar a los habitantes del Valle del Yaqui del agua que constitucionalmente y por decreto presidencial les corresponde.

Denunciaron que la operación del Acueducto Independencia genera a corto, mediano y largo plazos, graves desequilibrios hidrológicos y ecológicos en la cuenca del Río Yaqui, de la cual se abastecen aproximadamente 900 mil habitantes.

El señalamiento de que ese acueducto es necesario para abastecer de agua a Hermosillo está “basado en mentiras y suposiciones”, porque esa ciudad cuenta con 118 millones de metros cúbicos extra en sus dos presas, además del agua filtrada al subsuelo; por tanto, las recargas de sus pozos resuelven el déficit real de agua por varios años.
(Redacción/México)