Nadar, la opción para conseguir comida en la zona Diamante [crónica]

Ante el alto nivel de agua por las lluvias que provocó la tormenta ‘Manuel’, familias nadan para transportarse o comprar comida.

Ciudad de México

Hace dos días que Priscilla no sabe nada de sus amigas. Lo último que supo fue que cuando el agua de la tormenta cubría ya el segundo nivel de sus casas, escaparon nadando.

Las dos viven en Acapulco, en los fraccionamientos Las Gaviotas y Joyas del Marqués, y salieron de ahí con sus familias. No se llevaron nada de lo que tenían. Escapar del agua era la meta.

Hasta el momento Priscilla H. no sabe nada de ellas. Ha tratado de localizarlas en albergues que se han instalado en el municipio, pero no ha podido conocer la lista de las personas que se encuentran en el Forum Mundo Imperial porque es confidencial.

“Unas personas publican listas de contrabando”, dice Priscilla.

Como ella hay muchos que buscan a sus familiares varados en Acapulco, muchos de ellos, vacacionistas.

Era fin de semana de puente y muchos dejaron su ciudad para disfrutar del mar, la playa, los mariscos, el calor, pero ‘Manuel’ cambió súbitamente la historia.

El viernes empezaron a llegar a Acapulco miles de vacacionistas para pasar las fiestas patrias. Todo apuntaba a que sería un ambiente alegre en el que los cohetes pondrían ese toque para dar el Grito, pero el sábado el sol se ocultó, las nubes estaban pesadas y la lluvia no tardó en llegar.

El ingreso de la tormenta tropical ‘Manuel’ a Guerrero puso el ambiente gris y poco a poco las calles estuvieron inundadas.

La suspensión en el servicio de luz y agua en varios puntos de Acapulco y las carreteras afectadas, es el escenario que dejó el meteoro a su paso y con ello cientos de personas atrapadas.

Los techos de las casas fueron la opción para la gente ante las inundaciones debido a la tormenta tropical. En el fraccionamiento GEO Las Garzas el agua subió al primer nivel de las viviendas y solo en un condominio el interior se mantiene seco.

“Parece como una isla y alrededor pura agua, justo en ocho casas no logró entrar el agua, se quedó al nivel de la banqueta”, contó Luis Felipe Martell. Su papá y otros familiares están varados en el puerto y hasta la madrugada del lunes logró hablar con ellos.

Por la tarde de ayer, el padre de Martell logró ir a una tienda en la entrada del fraccionamiento y compró agua y algunos productos enlatados para él, dos adultos y una niña de ocho años, pero las provisiones se están acabando y la inundación le impide salir.

La situación también se torna complicada para las familias Carrillo y Guadarrama que se encuentran en la zona Diamante. Están hospedados en el hotel Fairmont Acapulco Princess, pero han tenido que ir a buscar comida debido a que, dicen, en el hotel una comida cuesta 400 pesos y la botella de agua de 350 mililitros 55 pesos.

Nadan hasta 7 kilómetros para poder llegar a la localidad más cercana y comprar agua y otros productos. El agua en las calles les llega hasta las axilas; el nivel del agua es de más de un metro de altura.

La preocupación crece porque la bisabuela, una mujer de avanzada edad, padece diabetes y la última ración de medicamento se acabaría el lunes.

“Alguien que les pueda proporcionar la medicina”, pide Patricia Ramírez, su bisnieta que está en la ciudad de México. Ha podido hablar con ellos por teléfono un par de veces, pero se siente impotente porque “no sabemos qué podríamos hacer para ayudarlos”.

[b]El trueque[/b]

Los caminos colapsados y la falta de productos para comer llevaron a Marcela Herrera a intercambiar con vecinos, en una parte de la zona Diamante, cilantro por leche para poder darles a las cuatro menores con las que se encuentra.

Ella llegó a vacacionar a Acapulco como muchos otros y por fortuna, indicó, llevó suficiente medicina para su hija que sufre de hiperinsulinismo.

En la zona donde se encuentra hay luz y agua, pero los caminos están bloqueados.

“Afuera del Oxxo hay colas como de 100 personas, ya no hay nada. En el Chedraui las filas son de tres horas para poder entrar”, relata.

Ante esta situación, Herrera pide a las personas compartir la comida con los empleados que se encuentran con ellos y que debido a los efectos del meteoro ya no pudieron regresar a sus casas.

A pesar del panorama, dice estar en una zona privilegiada ya que el único problema es que el camino está bloqueado, no puede salir.

Para informarse de la situación ha recurrido a Twitter, la red social que se ha convertido en su principal herramienta ante tal afectación provocada por ‘Manuel’.