Morelos, primera entidad en trabajar barro libre de plomo

Tras 20 años de investigación, científicos descubrieron que la tradición de cocinar y servir alimentos en alfarería no es una práctica saludable, pues reduce el coeficiente intelectual; por ello, ...
El Instituto Nacional de Salud Pública divulga las afectaciones de este material entre la población.
El Instituto Nacional de Salud Pública divulga las afectaciones de este material entre la población. (David Monroy)

Cuernavaca

Morelos es el estado piloto para incorporar el uso de lacas sin plomo en la alfarería tradicional de barro, con el fin de frenar en el país la ingesta involuntaria de este metal, directamente relacionada con una reducción del coeficiente intelectual y el lento aprendizaje, según estudios del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

Tras 20 años de investigación, científicos mexicanos descubrieron que la tradición de cocinar, almacenar y servir alimentos en barro vidriado no es una práctica saludable, aun cuando, por generaciones, los mexicanos vieron en el uso de esta artesanía el mantenimiento de una tradición.

“Nuestros estudios han demostrado que la exposición prolongada al plomo ocasiona que el cerebro de los niños no se desarrolle plenamente. Es decir, es un inhibidor del desarrollo pleno, no pueden alcanzar a plenitud sus facultades, su inteligencia; tiene efectos negativos en cuestiones de atención y se ha demostrado que desarrolla comportamientos agresivos”, destacó la investigadora Martha María Téllez Rojo, del INSP.

Esta arraigada práctica de utilizar barro vidriado en las cocinas, restaurantes y mesas mexicanas tiene un cariz de gravedad, pues en México no existe forma de saber cuántos mexicanos están contaminados por plomo o si la exposición tiene una connotación definitiva en los rasgos educativos y de desarrollo académico del mexicano, indicó.

Alejandra Cantoral, otra investigadora ligada al proyecto, aseguró que la relación entre plomo y organismo humano no solo afecta al cerebro, sino que también está íntimamente ligada a los casos de baja estatura, ya que el metal compite en el intestino con otros compuestos, como el hierro, el calcio o el zinc, cuando la alimentación del individuo es deficiente. “El plomo va a todos los órganos o a casi todos los órganos, también va a hueso y ahí compite con la vitamina D”, señaló.

De acuerdo con la legislación, el plomo en las lacas para el vidriado de alfarería está prohibido desde 1993; sin embargo, esta medida, contenida en la Norma Oficial Mexicana 004, no se respeta y el metal continúa como parte integral de la laca con la que se realiza el acabado de platos, tazas, ollas y todo recipiente de barro que se vende en más de 10 mil establecimientos o talleres.

Tras comprobar las afectaciones en la salud, el INSP ubicado en Morelos divulga entre la población los resultados de sus estudios y busca generar una conciencia entre usuarios y productores de alfarería.

Daniel Estrada Sánchez, coordinador en México del Ion y BlackSmith Institute, organismo social que trabaja para resolver problemas de contaminación que afectan a la salud humana, destacó que para resolver de raíz el problema es necesario convencer a los alfareros de que dejen de utilizar laca con plomo.

“Nos dimos cuenta de que eran pocos los talleres que decidían por su cuenta dejar de usar plomo en su alfarería, porque no encontraban una ventaja competitiva para hacerlo… de un universo de más de 10 mil talleres que existen en el país, solo 100 trabajaban sus piezas con esmaltes libres de plomo”, apuntó.

Los científicos y el organismo se dieron cuenta de que la mejor opción para resarcir esta realidad es trabajar directamente con el consumidor, que sepa que existen esmaltes libres de plomo.

Entre las ideas generadas, las cabezas del proyecto idearon el concepto “barro aprobado”, que tiene dos vertientes: propiciar que los alfareros incorporen una prueba química para demostrarles a sus clientes que su alfarería no contiene ese metal, y que restaurantes que usen barro para servir y reparar sus alimentos se comprometan a utilizar barro libre de plomo, cuya certificación será demostrada con la instalación de un letrero en el exterior del negocio.

“Es una prueba con rodizonato de sodio, igual a la que se usa para la de Harrison. Se vierte un poco en un aplicador y luego se talla la pieza”, comentó Estrada Sánchez.

El pasado 26 de junio, la secretaria de Salud de Morelos, Vesta Richardson López Collada, anunció que más de diez instituciones públicas y privadas están detrás del impulso del proyecto, en su fase de “socialización”.

Destacó que el proyecto Barro Libre de Plomo se afianzará en la medida en que los sectores involucrados actúen con determinación, como restauranteros y fabricantes, para que utilicen un método alternativo a las lacas e incorporen en sus establecimientos una prueba antiplomo.

También busca someter a los productores a un estudio de niveles de plomo en sangre, con el fin de resarcir posibles daños por su prolongada exposición al metal.

Dentro del proyecto de socialización, el sector restaurantero es uno de los elementos más importantes de la estrategia. La idea de los impulsores es involucrar al mayor número de restauranteros para que incorporen en sus servicios de cocina piezas limpias, lo cual ha tenido un buen recibimiento por parte de los empresarios.

Juan Diego Pons, presidente de Pro-Centro, organismo que aglutina diversos comercios del centro histórico de Cuernavaca, aseguró que las primeras piezas de barro sin plomo ya se utilizan entre sus afiliados.

El Distintivo H, recordó, no te permite utilizar barro si no está libre de plomo, y con este proyecto buscamos cumplir con la norma y reactivar la producción de la alfarería en Tlayacapan, así como promover uno de los tesoros y atractivos turísticos más valiosos que tiene la entidad, apuntó.

Los primeros en incorporarse a este proyecto son los 25 restaurantes del grupo Pro-Centro, lo que implicará la producción de platos base para diciembre, por lo que ya están trabajando cuatro empresas de la región oriente de Morelos.