Aprovechan partido de futbol para amotinarse en Cancún

Los reclusos piden la salida del director del penal, Manuel Virgilio Morales Herrera, al que acusaron de imponer cuotas.

Cancún

Unos doscientos reclusos de la cárcel de Cancún aprovecharon el juego México-Brasil, que capitalizó la atención de los vigilantes, para tomar por sorpresa la aduana interna, la cocina y cuatro juzgados que funcionan dentro del penal, en un intento de motín sofocado en unas horas por la policía estatal, con apoyo de agentes municipales, Ejército y la Marina, confirmó el secretario de Seguridad Pública, Arturo Mendiola Olivares.

Los amotinados prendieron fuego a una papelería en la zona de juzgados, pero bomberos que arribaron a la zona lo sofocaron de inmediato. En tanto, desde la azotea los internos desplegaron una manta con la leyenda:  "Se fueron los Zetas pero llegaron los generales".

Por momentos los reos tuvieron bajo control casi todo el penal, sin permitir el ingreso ni salida de personal de vigilancia y administración, visitantes, ni abogados o personal de diversas áreas que se encontraban en la prisión, indica el parte preliminar.

El amotinamiento se inició poco después de mediodía, a las 14:40 horas, cuando un grupo de internos que demandaban mejores condiciones en la prisión, fueron sometidos por los custodios y enviados a la zona de castigo, dijeron familiares de internos que acudieron ante el riesgo de que sus parientes fueran heridos en caso de enfrentamiento, como en ocasiones anteriores.

La Secretaría de Seguridad Pública dispuso un operativo en el que participaron efectivos de cuerpos policíacos del Estado, municipales y Preventiva Estatal con apoyo del Ejército y la Marina Armada para controlar la situación.

Vecinos de la prisión, que se encuentra en pleno perímetro urbano de la ciudad, aseguraron que los amotinados lanzaron piedras, botellas y objetos a viviendas aledañas. Otros afirmaron que dentro se escucharon gritos e imprecaciones de los contendientes.

En el patio del estacionamiento de la prisión se concentraron cientos de agentes de  todas las corporaciones en guardia para ingresar a la prisión y sofocar el amotinamiento. Cuatro ambulancias de la Cruz Roja y un carro bomba llegaron para apoyar el operativo.

Una comisión de reclusos habló con reporteros para explicar que piden la salida del director del penal, Manuel Virgilio Morales Herrera, al que acusaron de imponer cuotas hasta por la visita conyugal, servicios de alimentación, acceso a baños y otros servicios de la cárcel.

Señalaron entre otros hechos, que originalmente funcionaban cinco tiendas de abarrotes y comida que vendían a los reos y sus visitantes. A su llegada, el nuevo alcaide Morales Herrera, abrió un solo centro de comercio y cerró el resto, con la advertencia de que si querían funcionar de nuevo debían pagar el 10 por ciento del valor de su mercancía a la dirección del penal.

También expusieron que Morales Herrera, los mantiene a raya con malos e impuso “aportaciones” a  familiares de los internos en diversas cantidades “para cuidar la seguridad de los presos”.

Una versión no confirmada indicaba que dos mujeres embarazadas fueron llevadas al Hospital General, con algunas lesiones. Ellas son Deyanira Aguilar y Elizabeth Gómez, pero las autoridades no proporcionaron informes al respecto.

Esta tarde a las 18:00 horas el orden fue restablecido, aunque el cerco de seguridad policiaco-militar se mantiene en torno al penal.