Mexicanos nos discriminan: refugiados

Eva, Elra y Leida son refugiadas en México y comentan que han enfrentado discriminación y problemas para conseguir empleo, así como para obtener atención médica.

Ciudad de México

Las condiciones para las refugiadas en México han cambiado en las últimas tres décadas, en la actualidad se les discrimina y no encuentran empleo, mientras el trámite para adquirir el refugio es cada vez más complicado, comentaron Eva, Elra y Leida, mujeres refugiadas que viven en el país.

Eva quien tiene más de 30 años en México, narró cómo llegó con su familia por el lado de Belice y en el poblado en donde vivieron, la gente se mantenía de cuidar gallinas y puercos, así como de cultivar algo de semillas. “Entonces empezamos así, además mi hijo era mecánico”.

Después “nos prestaron una máquina antigua y dimos clases de corte con mi hija. Mi esposo era carpintero y de eso trabajaba”.

Posteriormente mi hija se vino al Distrito Federal y la familia se fue a Tabasco por dos años.

Pero desde que llegué a México “la gente fue muy linda, no me voy a quejar de haber sido discriminada, la gente muy solidaria. Nosotros llegamos aquí porque en el Salvador el Ejército mató a mi hijo de 17 años y éramos perseguidos. Viví un tiempo en la Jardín Balbuena con unos señores que son buena gente. Ahora, trabajamos con religiosas, hacemos galletas para vender”

Y a las recién llegadas a México les aconsejó “pórtense bien y échenle ganas”.

En un foro realizado en Casa Amigos, de la colonia Tabacalera, Elra venezolana, refugiada con un año tres meses, comentó que llegó por avión con su hija de tres años. “Mi problema fue a la hora de buscar trabajo, pedían credencial que no tenía y me decían nosotros les llamamos” en una entrevista de trabajo con una cadena de restaurantes me dijeron  “¿y por qué no te regresas a tu país?”.

Por lo que Elra comentó “cómo es posible que la sociedad mexicana éste cerrada a los extranjeros. Imagínense si todos los mexicanos que están afuera se regresaran”. Además comentó que a su hija la discriminan en la escuela por hablar diferente”.

Otra mujer refugiada, Ledia de origen hondureño, comentó que no tuvo problemas para llegar a México, porque su esposo se vino primero y arregló los papeles.  Sólo algunos obstáculos en la frontera de El Salvador “me hicieron preguntas de porque venía a México. En Guatemala me revisaron y me pedían papeles, me querían cobrar, pero me ayudaron y ya me sellaron los papeles”

Y comentó que llevó a su hijo de 8 meses de edad al Centro de Salud en Ecatepec y “no me lo querían vacunar porque no tenía papeles”. De su esposo, comentó que “ha luchado por conseguir trabajo y a veces le entra una desesperación de irse a otro país, porque dice que no ve ningún futuro en México, no tiene trabajo permanente. Pero en mi país discriminan a los negros y por su edad no conseguía un trabajo permanente”.

 Gabriela Hernández del Comité Monseñor Romero comentó que como sociedad mexicana se debe trabajar en la no discriminación.

“Somos un país discriminativo, eso se debe analizar y cambiar”, aseveró.

En la actualidad, dijo, “el gobierno cierra las fronteras a las personas refugiadas y a sus obligaciones que tiene con las personas refugiadas”.