Medio lento, pero “con valor en caso de juicio”

Pese a que el envío de este tipo de mensajes ya no es popular, Telecomm destaca su seguridad y confiabilidad.
Hay 1,588 oficinas en el país.
Hay 1,588 oficinas en el país. (Especial)

México

En México, el envío de mensajes telegráficos aún existe, pero ya no es la prioridad de Telecomm-Telégrafos, que desde 1989 se convirtió en un organismo público descentralizado del gobierno.

Después de 162 años de ofrecer servicios básicos de mensajería a escalas nacional e internacional, hoy sus puntos fuertes se concentran en envío-cobro de giros, pagos bancarios y recargas telefónicas.

MILENIO visitó una oficina telegráfica ubicada en la zona popular de Iztapalapa, donde constató que este tipo de mensajes con entrega a domicilio es el menos solicitado.

El trámite en ventanilla es sencillo y el costo de 23.50 pesos por mensaje, que puede tener una extensión de una a 30 palabras en modalidad de entrega ordinaria (48 horas).

Cada palabra adicional cuesta un peso con cincuenta centavos. La redacción también es sencilla: el usuario puede llegar con el texto ya escrito o dictarlo en ventanilla al encargado en turno.

Éste lo capturará en computadora dentro del formato correspondiente; incluye nombre del destinatario, dirección y código postal.

Según los datos proporcionados por esta oficina, el promedio diario de telegramas enviados es entre 20 y 50, cuando en las mejores épocas fue de 300 a 500.

Pese a ser un servicio de comunicación lento en comparación con el e-mail, el chat y la mensajería celular, los telegramas pueden enviarse en cuatro modalidades.

Éstas son, a través de la red de cómputo y satelital, ordinaria, urgente, con acuse de recibo y con contestación pagada. La página web de Telecomm señala que el mensaje está considerado “bajo los términos de secrecía, además de tener valor en caso de juicio”.

No obstante, los telegramas son considerados como un servicio de amplia cobertura por llegar a la mayor parte de las zonas rurales del país, que tienen población de bajos ingresos y reducidos medios de comunicación.

De ahí que su principal clientela sean los llamados “grandes usuarios”, tales como bancos y, ocasionalmente, tiendas departamentales.

Servicio de banca rural

Telecomm cuenta con mil 588 oficinas a escala nacional, ubicadas en mil 93 municipios, y benefician a más de 21 millones de personas al ofrecer servicios de Banorte, Santander, HSBC, Banamex, Bancomer, Inbursa y Scotiabank.

Los cuales cubren lo relacionado a tarjeta de débito, crédito, depósitos, abonos en cuenta, consultas de saldo y movimientos. De ahí que el organismo se autodefina como el “primer corresponsal bancario con operación en línea y tiempo real”.

Además, los clientes de Telégrafos pueden realizar ahí el pago de servicios de televisión por cable, telefonía y boletos de avión, así como liquidación de cuentas a empresas que operan en rubros como ventas por catálogo y ventas de artículos de línea blanca en abonos.

Dentro de las sucursales se anuncia que, a corto plazo, también ofrecerán servicios móviles bancarios vía celular. Telecomm es también auxiliar del gobierno federal para la entrega de apoyos económicos englobados en su cartera de programas sociales.

Pero su principal fortaleza radica en los envíos de dinero de México al extranjero y viceversa, sistema al que recurre el grueso de los migrantes que beneficia indirectamente a las remesas.

Según información oficial del organismo, ellos concentran 70 por ciento de las transacciones de esta naturaleza.

Asegura que entre las ventajas de utilizar este servicio se encuentra la amplia cobertura nacional, principalmente en zonas rurales, la rapidez de la entrega, la seguridad y la confidencialidad.

Las comunicaciones telegráficas constituyen una red de servicios básicos de primera importancia para el país, sobre todo por su concentración en las zonas rurales y en el medio popular urbano.

En México, como en muchos otros países, ya no utilizan la antigua clave Morse, sino los sistemas satelitales de comunicación. Al ser uno de los medios más usados para el envío de remesas, registró al cierre de 2008, 65.8 millones de pesos.