Normalistas y familiares de 43 desaparecidos marchan en Chilpancingo

Luego de que la PGR informara que los cuerpos hallados en fosas clandestinas de Iguala no eran de los 43 estudiantes, padres de los jóvenes dijeron sabemos que están vivos.

Chilpancingo

Compañeros de escuela, amigos y padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos desde la noche del 26 de septiembre marcharon en Chilpancingo, con flores y veladoras en mano se congregaron en la histórica catedral de Santa María de la Asunción, alentados por la declaración de la Procuraduría General de la República (PGR), en el sentido de que los 28 cuerpos encontrados en las primeras fosas clandestinas de Iguala no corresponden a sus hijos.

La marcha comenzó en la alameda Granados Maldonado, en el lado norte del centro de Chilpancingo, en la avanzada se colocó la banda de guerra de la Normal Rural y enseguida los padres de los jóvenes desaparecidos, la mayoría alumnos de primer año.

Caminaron sobre las avenidas Benito Juárez, Ignacio Ramírez y tomaron parte de Cristóbal Colón para incorporarse a la plaza central de Chilpancingo.

Llevaron veladoras, flores de nardo y crisantemos en las manos, a sus espaldas los compañeros de sus hijos colocaron mantas con las que reclaman justicia, además de que mantienen su postura en el sentido de movilizarse hasta que se logre la presentación con vida de los ausentes.

No hubo consignas, solamente se escucharon las trompetas y tambores de la banda de guerra, los habitantes del primer cuadro de la ciudad los observaron pasar calladamente.

En la capital de Guerrero hay posiciones encontradas respecto a la normal rural, la mayoría comparte la pena de los padres que no encuentran a sus hijos, pero también ha generado confusión el bombardeo de criticas desatado a partir de la jornada del lunes, cuando embistieron a los antimotines que resguardan el Congreso local y provocaron un incendio en el edificio Tierra Caliente de Palacio de Gobierno.

En el trayecto, los padres recibieron la información de que la PGR había dado a conocer en la Ciudad de México lo que ellos sostuvieron desde el principio, que los 28 cuerpos encontrados en las fosas clandestinas de Iguala no son alumnos de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos.

La esperanza recobró fuerza en los rostros cansados que avanzaron con paso lento, aunque firme en las calles de Chilpancingo.

"Nosotros siempre lo dijimos. Nunca nos resignamos a que esos cuerpos correspondieran a nuestros hijos porque sabemos que están vivos; todo era un montaje del gobierno para distraernos", indicó uno de los jefes de familia golpeados por los ataques de la policía preventiva de Iguala.

Indicó que lejos de bajar la intensidad, las protestas van a cobrar más fuerza tras la declaración hecha por la PGR, pues ya es tiempo que las autoridades aporten resultados positivos.

Padres y compañeros de los estudiantes desaparecidos atravesaron la plaza de armas de Chilpancingo, pasaron frente al antiguo edificio del Poder Judicial y llegaron a la catedral de Santa María de la Asunción, lugar en el que en 1813 José María Morelos y Pavón promulgó los Sentimientos de la Nación.

Uno a uno depositaron sus velas y flores en el suelo de la iglesia principal de la ciudad, los primeros en llegar se hincaron y elevaron sus plegarias, implorando por la pronto recuperación de sus desaparecidos.

Con paciencia escucharon la misa, evidentemente cansados y con las secuelas de la incertidumbre, pero con una expresión de esperanza generada por la confirmación de algo que siempre se negaron a creer, que entre los 28 cuerpos recuperados de las fosas se encontraran sus seres queridos.

Las banderas de los desaparecidos

Estudiantes de diferentes instituciones de Chilpancingo iniciaron una segunda marcha silenciosa en la glorieta Pleasent Hill, ubicada sobre la avenida Ruffo Figueroa, en el lado sur de Chilpancingo.

La mayoría de los participantes portaban antorchas que rompieron con la oscuridad que comenzaba a prevalecer en la ciudad.

Colocaron cinta adhesiva color negra en forma de cruz en sus bocas, reafirmaron el luto con un moños negros en sus playeras blancas, casi todas rotuladas con la leyenda que consignaba: Vivos se los llevaron; vivos los queremos.

Colocaron banderas con los nombres de algunos de los desaparecidos y las levantaron a toda asta.

La población del sector sur de la ciudad observó con respeto la manifestación, no hubo gritos y mucho menos disturbios.