'Limpian' la Sierra de Guadalupe

Autoridades del Estado de México emprendieron un programa para recuperar las hectáreas invadidas de la reserva ecológica, donde actualmente viven cientos de familias.

Estado de México

El parque estatal Sierra de Guadalupe, conformado por 6 mil 500 hectáreas de los municipios de Ecatepec, Coacalco, Tlalnepantla y Tultitlán, del Estado de México, así como una parte del Distrito Federal, es considerado el único pulmón ecológico de la zona norte del Valle de México; sin embargo, unas 30 hectáreas se encuentran invadidas por asentamiento humanos irregulares.

La Sierra de Guadalupe fue decretada como parque estatal en 1976, pero en la última década algunas partes han sido fraccionadas por personas que vendieron ilegalmente terrenos a familias de escasos recursos que tenían la necesidad de un espacio dónde vivir.

De acuerdo con autoridades del parque, se estima que en los últimos 10 años unas mil 500 hectáreas de áreas verdes se han perdido por el crecimiento de la mancha urbana.

Actualmente, autoridades mexiquenses consideran que en unas 30 hectáreas de este parque estatal hay asentadas unas 500 viviendas de forma irregular, cuyos propietarios se encuentran en riesgo de ser desalojados.

Autoridades del gobierno del Estado de México y de los municipios involucrados buscan rescatar y preservar este espacio, por lo que desde el año pasado comenzaron el desalojo de decenas de personas que vivían dentro de la zona de reserva ecológica.

Además, con una inversión de 56 millones de pesos iniciaron la construcción de una barda perimetral de 24.6 kilómetros, por 4 metros de alto, como una medida para frenar la creación de nuevos asentamientos humanos irregulares en el área de reserva ecológica.

En las inmediaciones del parque se pueden apreciar decenas de viviendas precarias, construidas la mayoría de ellas con materiales ligeros, como láminas de cartón, plásticos y palos, entre otros, y solo algunas cuantas están edificadas con ladrillos, donde habitan miles de personas de escasos recursos económicos.

El matrimonio conformado por Rosa María y Rubén, quienes tienen un hijo, viven en un cuarto construido con láminas de cartón de apenas 6 por 5 metros en la parte alta de la Sierra de Guadalupe, por el lado del municipio de Ecatepec, en un terreno de la colonia Tablas del Pozo.

De acuerdo con autoridades, con la colocación de la barda perimetral se protegerá y conservará este pulmón natural.

Al igual que ellos, miles de personas, fueron engañados hace algunos años por fraccionadores clandestinos, quienes aprovechando su necesidad de un espacio donde vivir les vendieron un terreno en este lugar decretado como área de reserva ecológica.

Rosa María recuerda que hace 5 años su esposo, quien trabaja como peón de albañilería, invirtió todo lo que tenía para dar el enganche por un terreno en este sitio, con un valor de 60 mil pesos, por el que pagaban mensualmente mil pesos.

Sin embargo, ahora su único patrimonio se encuentra en riesgo porque autoridades de los gobiernos estatal y municipal pretenden desalojarlos.

El matrimonio, junto con otros vecinos, presentaron una denuncia penal por el fraude del que fueron objeto por parte de fraccionadores ilegales.

Tan solo en las colonias Tablas del Pozo y El Mirador, ubicadas en la parte alta del cerro, hay unas 297 familias que tienen sus viviendas en zona de reserva ecológica y ya han sido notificadas por el ayuntamiento de Ecatepec de que serán desalojadas.

Las familias adquirieron sus terrenos hace más de 5 años, algunas hace 10 años, por el que pagaron entre mil y mil 500 pesos mensuales a los fraccionadores.

Tras la amenaza de desalojo, los vecinos solicitaron apoyo de la Asociación de Solicitantes de Vivienda agrupación que el año pasado informó que entre las personas que fraccionaron y defraudaron a los vecinos en el tramo de Ecatepec se encuentran Laura Icela Arenas, Jesús Ballesteros, Pedro Blancas Badillo y Gabriel Bautista. Este último fue detenido pero alcanzó su libertad bajo fianza.

Las familias defraudadas cuentan con la documentación que respalda la compra-venta, misma que varía según los metros adquiridos. “Ahora, las autoridades nos salen con que el problema es nuestro por haber comprado aquí, sin que nos den alguna opción ni de recuperar nuestro dinero ni de acceder a créditos para adquirir una vivienda”, coinciden los afectados.

Manifestaron que en la actualidad hay cerca de 60 denuncias que se interpusieron, pero han tenido una integración lenta y las autoridades judiciales han alargado el proceso.

La realidad, es que los vecinos se encuentran en la zozobra porque ya han sido notificados por la autoridad estatal y municipal de que serán desalojados. Muchos han solicitado su reubicación, pero hasta el momento no han recibido respuesta favorable a esa petición.

Las 297 familias de Tablas del Pozo y El Mirador se suman a otras que se ubican en la colonia Tierra Blanca, donde el 15 de noviembre de 2013 fueron desalojadas 38 familias y sus casas fueron derribadas por estar en zona de reserva ecológica.

Las familias tenían más de 15 años con la posesión de sus lotes y contaban con su respectivo contrato de compra-venta que  les proporcionó un ejidatario que les vendió, pero ellas también fueron defraudadas.

Ese día, policías municipales y trabajadores de Desarrollo Urbano del ayuntamiento, con apoyo de maquinaria pesada, realizaron un operativo en las calles de Prolongación de Las Torres, Las Venitas y Ampliación de la Quinta Cerrada de Las Torres, en la colonia referida, donde derribaron las “casuchas” que se encontraban en los limites de la Sierra de Guadalupe

La mayoría de las 38 familias afectadas habitaban pequeños cuartos construidos de madera, plástico y techos de lámina de cartón, ya que eran de escasos recursos económicos. Las viviendas no contaban con ningún tipo de servicio básico, drenaje, agua, pavimento, ni banquetas y la poca luz que tenían ellos mismos se habían “colgado” de una comunidad aledaña.

El ayuntamiento informó que por lo menos 400 viviendas que se asientan de manera irregular en la zona de reserva ecológica serán desalojadas, aunque muchas de ellas sé encuentran deshabitadas, por lo que serán derrumbadas. Las casas se ubican en 9 zonas de los límites de la Sierra de Guadalupe, como La Joya, El Ostor, Almarcigo y La Palma.

“La mayoría son asentamientos que se dan de la noche a la mañana y la gente los hace para ver si no surge algún problema o las autoridades no responden. Queremos decirles a la gente no compre problemas porque es una àrea restringida y protegida por lo que seguiràn los desalojos”, advirtió el alcalde de Ecatepec, Pablo Bedolla López.