Les quedamos mal, dirigente estudiantil a padres de los 43

Uriel Alonso Solís, alumno de segundo grado de la Normal Rural de Ayotzinapa, narró en la explanda de su escuela lo vivido la noche del 26 de septiembre y dijo que no lo dejaron ir con ellos.
Uriel Alonso Solís, estudiante del segundo grado de la licenciatura en Educación Básica, de la Normal Rural de Ayotzinapa.
Uriel Alonso Solís, estudiante del segundo grado de la licenciatura en Educación Básica, de la Normal Rural de Ayotzinapa. (Rogelio Agustín Esteban)

Chilpancingo

"Lo último que les dije es que iban a estar bien, que no se preocuparan y que llegarían con sus padres... les quedamos mal", dijo Uriel Alonso Solís, alumno de segundo grado de la Normal Rural de Ayotzinapa, al término de una marcha en la explanada del plantel.

Alonso Solís, es un joven de segundo grado de la licenciatura en Educación Básica, de rostro moreno y delgado, al que la garganta se cierra paulatinamente, conforme relata lo vivido la noche en que sus compañeros fueron balaceados por la policía preventiva de Iguala, en una operación conjunta con una célula del crimen organizado.

"Esa noche yo me quería ir con mis compañeros pero no me lo permitieron. Yo me quería ir con ellos porque eran de primer año y siempre les dije que estaría con ellos. Les dije que íbamos a llegar a nuestra normal y verían a sus padres, porque para entonces ya las cosas estaban muy delicadas".

Alonso se refiere a que no se le permitió subirse al primer autobús, que fue en el que viajaban los 43 alumnos detenidos y desparecidos por al policía municipal de Iguala.

Ya se había registrado el primer ataque y los jóvenes se alistaban para regresar hacia Chilpancingo y después a su escuela, a bordo de las unidades que ya presentaban impactos de bala provocados por los ataques de policías y delincuentes.

El testimonio expuesto en la explanada de la Normal, frente a padres de familia y ciudadanos de Tixtla, que marcharon este jueves para ratificar su respaldo a los estudiantes.

El mensaje pareció una respuesta para quienes en redes sociales cuestionan la causa por la que los jóvenes fueron enviados hasta Iguala, pese al peligro que representaba la presencia del crimen organizado.

El argumento es sencillo, acudieron hasta ese punto de la entidad para realizar un trabajo de boteo, con la intención de reunir recursos para trasladarse el 2 de octubre a la ciudad de México, pues tenían programado como escuela participar en la marcha conmemorativa a la masacre del 2 de octubre de 1968.

Explica: "Soy uno de los que sobrevivió a las balas, uno de los que vio cuando le dieron fuego a los compañeros, uno de los que vio cuando los golpearon y los subieron a las patrullas municipales. Es por eso que nos armamos de coraje y valentía para acusar directamente a quienes fueron".

Sostiene que fueron los preventivos los que se los llevaron y en consecuencia, son ellos los que deben entregarlos a sus padres.

"Porque vimos y nos humillaron, nos dijeron que si en verdad éramos hombres que aguantáramos; que si era eso lo que buscábamos pues que nos atuviéramos a las consecuencias, nosotros solo respondimos que éramos estudiantes".

Suelta una confidencia: "Si en ese momento hubiéramos tenido con que defendernos pues lo hubiéramos hecho, porque somos de segundo grado y los de primero son como nuestros hermanos menores. Aquí se nos enseña que si uno come, comemos todos. Si uno no come, nadie lo hace".

Continúa: "Somos hermanos, reímos juntos, comemos juntos y sembramos la tierra juntos. Ahorita solo me toca ver como la flor que sembraron ya se cosechó".

Antes del 26 de septiembre, los alumnos de primer grado hablaban sobre la cercanía del festejo de día de muertos, la posibilidad de ir a sus casas y encontrarse con sus familias.

"Yo les decía que sí, que irían a vender la flor de cempasúchil y el terciopelo porque ellos la sembraron, tristemente vi como fueron muy pocos los que fueron a realizar las entregas. Creo que les quedamos en mal a nuestros compañeros".

El nudo en la garganta se percibe claramente, sobre todo cuando habla sobre la navidad que viene para las 43 familias de los que no aparecen.

"Los padres estaban esperanzados en que sus hijos llegarían el 24 de diciembre y ya no lo harán, sus hermanos seguramente querrán verlos y probablemente no podrán acompañarlos".

Y termina: "Les quedamos mal".