Latente la violencia laboral de género en el mundo: OTI

La directora para América Latina de la OIT), Elizabet Tinoco, define en cuatro puntos violencia laboral de género: acoso sexual, moral, discriminación y salario desigual.
La directora para América Latina de la OIT, Elizabet Tinoco,
La directora para América Latina de la OIT, Elizabet Tinoco, (Fernando Meraz)

Cancún

La directora para América Latina de la Organización Mundial del Trabajo (OIT) Elizabeth Tinoco, declaró que discriminación, acoso sexual, moral y paga desigual muestran que las mujeres trabajadoras son víctimas de violencia en los países de la región.

De visita en esta ciudad para participar en la reunión de ministros del trabajo iberoamericanos, la doctora Tinoco expuso "que en el hemisferio sigue latente la violencia laboral de género.

"En México es tema crucial pese a que oficialmente se considera superado, para mucho para imponer la equidad."

Afirmó en entrevista que "no obstante que la participación femenina ha aumentado en la región los últimos años, la discriminación por género, y etnia, la baja presencia femenina en el mercado laboral es punto que se debe atender con urgencia.

"Es un problema de acceso a la educación, a oportunidad de empleo, calificación profesional. Si hubiera igualdad todas tendríamos acceso a prestaciones de salud, seguridad, trabajo, pensiones, pero no es así..."

Elizabeth Tinoco Acevedo, venezolana con vasta experiencia en la materia, define en cuatro puntos violencia laboral de género: acoso sexual, moral, discriminación y salario desigual.

Explica que el tema sexual se mantiene como una de las piedras de toque para su investigación y erradicación. De hecho –asegura— tiene crecimiento sostenido en las últimas décadas.

"El acoso moral se extiende con más rapidez. Se refiere a conductas que se aplican para debilitar la resistencia moral y seguridad emocional.

"Es una suerte de cerco que tienden los empleadores para generar desequilibrio conductual de sus trabajadoras. Este es un acoso invisible pero fiero, que se despliega, perversa bajo imperceptible subjetividad".

La doctora Tinoco Acevedo admite que pese a todo se ha avanzado mucho en Latinoamérica, "es indudable, la incorporación de la mujer en casi todos los niveles laborales es exponencial y representa progresos muy importantes.

"Las mujeres tenemos profesionalmente techo de cristal, en nivel profesional y gerencial en empresas hay avances pese a la prevalencia de prejuicios que afirman que la mujer no está en condiciones, ni tiene las capacidades de los hombres para responsabilidades de alto nivel.

"Creo que esto sea ido resquebrajando, hoy la mujer ocupa cargos y posiciones que nunca habíamos imaginado."

El problema prevalece en los sectores medios y bajos, en los que la mujer es sujeta constante de violencia laboral. No hay trato igual ni se dan oportunidades.

El salario es desigual en esos niveles en los que las mujeres en México y América Latina ganan 30 por ciento menos que los hombres, pese a igual nivel académico y capacidades.

"Esto es grave, minimiza al sector femenino y su potencial para desempeñar responsabilidades y roles que podrían contribuir positivamente en el desarrollo de empresas, individuos y familias", asegura Tinoco.

Ella considera que el estado debe facilitar una transición más profunda y facilitar a la mujer más oportunidades, creando guarderías en centros de trabajo, con facilidades para que los hijos reciban educación adecuada.

"Es lamentable que no haya todavía políticas capaces de cubrir eficazmente esta necesidad de facilitar la conciliación del trabajo con la vida familiar de la mujer.

"Esto redunda en altos niveles de autoempleo. La mujer no tiene facilidades de acceso al empleo formal, se obliga a la informalidad laboral, que hipoteca el futuro de las mujeres que carecen de seguridad social, pensiones, ni garantías de protección en la vejez", apuntó la representante de la OIT.

Para la doctora Tinoco, una política de empleo más amplia sería "absolutamente enorme, la mujer tiene un sentido de responsabilidad muy especial, son cabezas de familia, madres. Si esa noción de responsabilidad la aplican en el trabajo, tendríamos mujeres felices y esto se traduciría positivamente en la calidad de vida de la niñez".