“Me da un poco de temor, pero voy a echarle ganas”

Dos meses después de que lo enjaularon y amarraron con cinta, Kevin cuenta que el primer día de clases “ya no le pasó nada”
El menor estudia el tercer grado en la secundaria Carlos Pellicer.
El menor estudia el tercer grado en la secundaria Carlos Pellicer. (Héctor Téllez/Archivo)

Tabasco

Mientras su mamá le pegaba el escudo que lo identifica como alumno de tercer grado, Kevin, emocionado y nervioso, ajusta su cinturón y se pone los zapatos para regresar a la secundaria Carlos Pellicer, donde fue víctima de acoso escolar.

Casi dos meses después de que terminó el ciclo pasado, el niño tabasqueño que se hizo famoso porque sus compañeros lo enjaularon, amarraron con cinta y subieron el video a redes sociales, revela su temor con reservas.

“Contento y a la vez nervioso porque voy a ver a los compañeros, y emocionado porque pasé a otro grado. Me preocupa qué van a decir los compañeros de lo que sucedió, si se van a burlar o se van a calmar”, dijo.

La terapia psicológica a la que asiste a diario le ha servido para centrar sus objetivos a corto y a largo plazos: pasar los extraordinarios, terminar la secundaria, pasar a la prepa y enlistarse en el Ejército para convertirse en piloto aviador.

Pero sus sueños se nublan cada vez que recuerda las humillaciones que vivió en la escuela. “Me da un poco de temor, pero voy a echarle muchas ganas para ser piloto o también mecatrónico, me gustaría construir robots o aviones”, dice.

Kevin de Jesús Calderón terminó su primer día de clases sin contratiempos, entre las mismas caras y maestros. En esta historia el único que falta es el director, quien fue separado de la escuela hasta que terminen las investigaciones.

Entre sus metas está pasar a la prepa y luego enlistarse en el Ejército para ser piloto aviador


La mamá de Kevin tiene la esperanza de que se haga justicia y que los docentes tengan más cuidado con los juegos y abusos que existen entre los alumnos. En particular contra su hijo.

“Lo veo animado porque lo tengo con el psicólogo y el psiquiatra en el hospital, lo he mandado a mucha terapia. Estoy preocupada o con miedo de que le vayan a hacer lo mismo o que paguen por hacerle algo; estoy preocupada porque no puedo estar yendo a la escuela por mi trabajo”, señaló.

En el municipio de Emiliano Zapata, la secundaria Carlos Pellicer es la única pública. Por eso Kevin tuvo que regresar a esa escuela, pero asegura que poco a poco ha ido superando el trauma.

El primer día de clases el camino hacia el plantel fue fácil al lado de su mamá, y así como entró salió: feliz, con metas y ganas de seguir adelante. “Me fue bien, hoy no me hicieron nada. El director me llevó al salón y le pidió a mis compañeros que me trataran bien... al principio estaban todos calladitos, pero después ya, poco a poco, se acercaron a hablarme”, dijo.

El maestro Astor Jiménez fue asesor de Kevin el año pasado, cuando ocurrió el incidente de la jaula. Aseguró que en este ciclo escolar se está dando asesoría constante para que no exista violencia.

La Sociedad de Padres de Familia está consciente de la gravedad del caso de Kevin, por ello exigió que el cuerpo docente sea más estricto con los estudiantes y que no los dejen solos por mucho tiempo en el aula. Los tutores se comprometieron a poner más atención al comportamiento de sus hijos.

Al salir de la escuela, Kevin se fue corriendo a su casa para presumirle a su mamá que fue un buen primer día. “Ya no me pasó nada”, sonríe.