¡Creían que teníamos peste!

Marifer, fue tratada en un hospital particular, hasta que su mamá exigió una mejor atención los médicos decidieron llamar a un infectólogo diagnóstico: influenza AH1N1.

Ciudad de México

Después de que se enteraron de que mi hija tenía influenza AH1N1, nos comenzaron a tratar como si fuera la peste bubónica, nos obligaron a usar tapabocas, batas y todas las medidas de higiene, cuando ya teníamos cuatro días en el hospital, comenta Tere al platicar con Milenio sobre su experiencia con esta enfermedad.

“Mi hija comenzó a sentirse mal un miércoles, con síntomas de gripe, sin embargo, le entraba una temperatura de 40 grados por la noche, pero en la mañana se le quitaba. Ya sabes, le preguntas a la vecina, te acuerda de cuando eras niña de lo que escuchabas, y lo que se me vino a la mente fue que tenía tifoidea, pero no tenía ni diarrea ni dolores de estómago

"Ante los síntomas, comencé a darle de todo para la gripa, pero en lugar de mejorar iba peor al grado que comenzaron fuertes dolores de cabeza decía que los ojos se le iban a salir del dolor tan intenso que sentía”, detalló.

Como ella padece de asma, continúa, de viernes para sábado me dice que ya no podía respirar, que le costaba mucho que el aire le entrara “ahí como mamá me asusté un poco y decidí llevarla al médico”.

Ahí comenzó el ‘calvario’, análisis de una cosa, otra, pero nadie decía nada, nos trataban bien, ya sabes seguro de gastos médicos mayores, hospital particular de primer nivel, todo muy bonito, habitación de lujo todo, sin embargo, no nos decían qué tenía Marifer.

Pasaron cuatro días, hasta que dije ‘bueno, pero qué tiene, qué pasa’ y fue cuando uno de los médicos decidió que era tiempo de llevar al infectólogo, el cual al ver a mi hija la primera pregunta que hizo fue ‘¿ya le hicieron la prueba de la influenza?’, a lo que sus compañeros dijero que no.

Fue la primera vez que vi que, a través de un exudado nasal se lleva a cabo esta prueba. No más inyecciones, piquetes en los brazos ni nada. En menos de una hora el resultado: influenza AH1N1, ahí el médico nos explicó que el aparato respiratorio ya estaba afectado, sin embargo, no llegó a convertirse en pulmonía o neumonía por tanto medicamento que le dieron.

“Ah, pero aquí viene lo divertido después de que el médico puso en la puerta la palabra influenza nos convertimos en la peste bubónica del hospital, entraban, salía, la checaba y me dijo el doctor, señora hay que ponerse tapabocas y de plano le contesté si en cuatro días no me he contagiado, tenga por seguro que a estas alturas ya no me enfermé”, explicó.

Y así pasaron dos semanas más en el hospital, porque para su mala suerte no había tamiflu, “así que a esperar 24 horas más”.

Tere se siente afortunada de que su hija salió adelante, la experiencia le sirvió para no esperar para ir al médico, y hacer caso a las indicaciones.

 

***

Hasta que llegó una recomendación la atención mejoró

 

El papá de Lupita, de 55 años, comenzó con tos, gripe y fiebre. Al regresar de un viaje, se puso peor. Él consideró que el aire acondicionado del camión lo había afectado.

“Cuando llegó a su casa, no pudo subir las escaleras porque le faltó el aire. De ahí decidimos llevarlo al Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, sin embargo, no había camas por lo que nos mandaron al hospital Gea González, donde ya no lo dejaron salir”, recuerda.

Ahí, él perdió el conocimiento, de hecho le preguntas qué pasó y no recuerda nada. En el hospital le detectaron neumonía, le hicieron la prueba de influenza y salió positivo. Por cual lo tuvieron que entubar y llevar a terapia intensiva, donde estuvo durante 21 días.

“No te voy a negar, la atención no fue buena, lo que le sigue pero he de confesar que tuvimos que pedir el apoyo a un amigo que trabaja en Gobernación para que su atención cambiara, porque al estar en un área restringida, obvio hay horarios, no te dejan pasar te limitan tus tiempos o simplemente era un ya no entra, ya no es hora, y para nosotros como familia era desesperante”, explicó.

Es cuando te das cuenta de la importancia de tener amigos en buenos puestos porque te echan la mano y ya no tienes que estar sufriendo con los malos tratos de la gente.

Me gustaría comentarles que  mucha gente hasta la fecha ignora lo importante que es la prevención.

“Están mal informados sobre la vacuna y que no toman las medidas adecuadas de higiene. Es una enfermedad mortal y mi papá se salvo porque siempre tuvo una excelente salud”.