“Hermanamos La Pintada y Atlacomulco”

La comunidad de la Costa Grande dedicó su capilla al Señor del Huerto, patrono del municipio mexiquense en el que nació el Presidente, en agradecimiento por los trabajos de reconstrucción.
La nuevas casas destacan por sus colores; se construyeron escuelas, albergue, iglesia y alberca.
La nuevas casas destacan por sus colores; se construyeron escuelas, albergue, iglesia y alberca. (Especial)

Guerrero

“Ya hermanamos Atlacomulco con La Pintada”, festejó el presidente Enrique Peña Nieto cuando le mostraron la capilla del Señor del Huerto, cuyo nombre eligió la comunidad en su honor en agradecimiento por las obras de reconstrucción del lugar que hace ocho meses era inhabitable.

Apenas colocó una ofrenda floral en el memorial a las víctimas, cuando, fuera de protoloco, vecinos que formaban parte de la comitiva que recorría las obras (escuelas, iglesia, albergue y hasta una alberca) le pidieron acercarse a la capilla que se erigió justo donde solo había toneladas de lodo.

Emocionado recordó que la festividad del Señor del Huerto se lleva a cabo el tercer fin de semana de septiembre en el municipio mexiquense. “Y hasta coincide” con aquella fecha trágica que cambió la vida de decenas de personas.

En su recorrido por la escuela, el Presidente se encontró a otro mexiquense, el secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet, a quien le contó sobre el nombre que los habitantes eligieron para su capilla. “Religiosamente ya hermanamos La Pintada y Atlacomulco”, le dijo al también ex gobernador del Estado de México.

En las casi dos horas que estuvo en La Nueva Pintada, solo recibió elogios de la gente. Una señora, Juana Castro, quien perdió a dos hijas, un hermano y su padre, con lágrimas en los ojos no paró de agradecerle. En un video que elaboró la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) sobre los trabajos de reconstrucción, los testimonios eran agradecimientos.

Juana fue la elegida para dar el mensaje a nombre de la comunidad y la anfitriona en el recorrido que el mandatario hizo por las casas que se entregaron. La de Juana es una de las 135 que ya están concluidas como parte de las obras de reconstrucción.

Le entregó las llaves de su nueva casa, le dio un abrazo y le pidió retratarse con él. Ayer, el Presidente regresó al lugar que visitó por última vez dos días después de la tragedia que sepultó a 71 personas en esa zona cafetalera de la Costa Grande guerrerense.

Se encontró con un escenario muy distinto. Pidió en varias ocasiones su teléfono celular para que tomaran fotografías de las casas de colores que ahora destacan por su vistosidad.

Después, se trasladó a Ciudad Altamirano, en la Tierra Caliente de Guerrero, para inaugurar la reconstrucción del puente Miguel Alemán, que conecta esa zona con Zihuatanejo. El gobernador Ángel Aguirre dijo que el primer mandatario se comprometió con esa obra de infraestructura y “no hizo falta que dejara su reloj empeñado”.

Los asistentes rieron y aprovecharon para pedirle a gritos que dejara su reloj en prenda, para salvaguardar el compromiso que hizo de más obras de infraestructura. “No dejo mi reloj, pero les dejo empeñada mi palabra”, respondió el Presidente a los guerrerenses que pintaron su gira con elogios.