Condena Papa asesinato de sacerdote en Guerrero

El pontífice envió sus condolencias a la familia de Gregorio López y exhortó a los padres de la diócesis de Ciudad Altamirano seguir con su misión pese a las dificultades.
Gregorio Gorostieta López fue secuestrado la noche del domingo y hasta este jueves apareció su cuerpo con el tiro de gracia.
Gregorio López fue secuestradoel 21 de diciembre. (Especial)

Ciudad de México

El Papa Francisco condenó el asesinato del sacerdote Gregorio López Gorostieta, "víctima de una injustificable violencia" y envió sus condolencias a los familiares del padre y a la diócesis de Ciudad Altamirano, en Guerrero, a la que pertenecía.

La Conferencia del Episcopado Mexicano difundió un texto en el que el pontífice se pronuncia sobre el homicidio de López Gorostieta, quien fue secuestrado el 21 de diciembre y cuatro días después fue localizado su cuerpo.

"Profundamente apenado al recibir la triste noticia del asesinato del padre Gregorio López Gorostieta, el Santo Padre expresa su más sentido pésame a Vuestra Excelencia, así como al clero, comunidades religiosas y fieles de esa amada diócesis, a la vez que ofrece sufragios por el eterno descanso del sacerdote de Cristo, víctima de una injustificable violencia", se indica en la carta dirigida al Monseñor Maximino Martínez Miranda, obispo de Ciudad Altamirano.

En el documento, el Papa también expresó su "firme reprobación" de todo atentado a la vida y dignidad de las personas y exhortó a los sacerdotes y demás evangelizadores de la diócesis a proseguir con su misión eclesial a pesar de las dificultades.

"Con tales sentimientos, mientras desea hacer llegar también a los familiares del padre López Gorostieta su cercanía en tan dolorosa prueba, el Sumo Pontífice imparte a dicha comunidad eclesial la confortadora bendición apostólica como signo de esperanza cristiana en el Señor resucitado", finaliza el texto, el cual fue firmado por el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano.

El cuerpo de Gregorio Gorostieta López fue encontrado con el tiro de gracia detrás de la cabeza monumental del general Lázaro Cárdenas del Río, ubicada sobre la carretera federal Iguala-Ciudad Altamirano, a la altura de Tlapehuala.