La Goma, histórica estación en ruinas

El lugar aún conserva el mástil del antiguo telégrafo usado para la comunicación con otras emisoras, la taquilla, de paredes pintadas de verde y amarillo, la cocina y su chimenea.

Lerdo, Durango

Los habitantes del ejido La Goma ven cómo su histórica estación del tren se derrumba. Convertida en ruinas por el abandono, lo que pudiera considerarse patrimonio ferroviario está en peligro de desaparecer de forma permanente. Es uno de los monumentos históricos relevantes del municipio de Lerdo, Durango.

La Goma tiene mil 450 habitantes, está a mil 160 metros de altitud en la parte media del río Nazas. Su estación se construyó a dos kilómetros del poblado y del casco de la hacienda De la Santísima Trinidad de la Labor de España; precisamente en esa casona se nombró al caudillo Pancho Villa como jefe de la División del Norte en 1913.

La estación fue construida en 1894 en un lugar significativo para la Revolución Mexicana: en ella se recibieron trenes repletos de oficiales de la tropa de Pedriceña, Durango, encabezada por el jefe revolucionario Calixto Contreras. También fue punto de arribo de otros grandes contingentes y jefes revolucionarios del sur de Durango, quienes asistirían a la conformación de la División del Norte en la primera década del siglo XX.

La primera vez que el ferrocarril cruzó por la región lagunera solo se observaban unos cuantos jacales, matorrales y mezquites untados sobre el desierto. Tan pronto se instaló en la comarca de Coahuila y de Durango, aumentó la preponderancia de toda clase de negocios, de nuevas industrias y el florecimiento de la agricultura y la ganadería.

Una vez inaugurado el tren de Torreón a Durango, el arribo del primer ferrocarril ocurrió el 16 de octubre de 1892; su trayecto incluía las siguientes estaciones: Torreón, Lerdo, Villa Juárez, La Goma, Chocolate, Diego, Guarichic, Pedriceña, Agua Vieja, El Centro, Pasaje, Chupaderos, Yerbanís, Progreso, Ignacio Allende, Guadalupe Victoria, Francisco I. Madero, El Chorro, El Salvador, Málaga, Labor y Durango; se trató de un circuito de 253 kilómetros.

Actualmente el edificio principal de la estación La Goma, la bodega, el muelle de carga y las casas de sección se encuentran abandonados; todo es vigilado por un guardia de seguridad que vive solo de la pensión de su pasado ferrocarrilero.

Hoy La Goma dista mucho de ser una de las estaciones ferroviarias orgullo de la modernización, pues se encuentra reducida a un ruinoso conjunto de inmueble de tablas viejas.

En este presente, aún en territorio árido, se escucha el paso del viento que corre a través de las ventanas y el raspar de la rancia madera que aún sostiene la construcción en la que alguna vez transitaron cientos de viajeros.

Sentado en la banca de concreto, el guardia, Andrés Hernández Pérez, antiguo ferrocarrilero, aún viste su pantalón a cuadros, porta un sombrero de ala ancha para guarecerse del sol, y un largo bigote canoso.

Desde ahí vigila la estación que se desmorona de a poco, como el techo de la bodega que se fue abajo en una de las pasadas lluvias. “Constantemente pedimos ayuda al gobierno sin obtener respuesta; la última vez se solicitó una malla para cubrir las ventanas de los palomos y nomás vinieron, pero a llevarse el letrero de la fachada”, comentó Andrés Hernández.

La estación aún conserva el  mástil del antiguo telégrafo usado para la comunicación con otras emisoras.

La taquilla de paredes pintadas de verde y amarillo, la cocina y su chimenea, donde aún yacía una vieja jarra de peltre de la época, son apenas un fantasma del pasado ferrocarrilero que acabó con la desincorporación del transporte. La administración federal encabezada por Ernesto Zedillo Ponce de León remató el ferrocarril a dos empresas estadunidenses, las cuales cancelaron los viajes de pasajeros, y fue la puntilla para comunidades como La Goma.

Lugares y objetos obsoletos para muchos, para personas como Andrés Hernández significan el patrimonio ferroviario del país, el alma de los hombres del riel, los que forjaron el ferrocarril, el que activó la vida económica y social de la Comarca Lagunera.