Gobierno de Oaxaca no censura a artistas plásticos

La directora de Centro Histórico y Patrimonio Edificado, Verónica Arredondo Paulín, explicó que muchos murales han sido borrados a petición de los dueños de los inmuebles.

Oaxaca

En torno a la polémica generada por las intervenciones de limpieza a diversas fachadas del Centro Histórico para retirar los murales plasmados, el gobierno de la ciudad de Oaxaca rechazó que ejerza una política de fobia o censura a los artistas plásticos locales.

La directora de Centro Histórico y Patrimonio Edificado, Verónica Arredondo Paulín, dijo que las acciones de retiro y limpieza se hace a petición de los propietarios de los inmuebles y sus fachadas, que justifica que termina el ciclo de permiso concedido.

Recordó que al tratarse de una zona catalogada por la UNESCO, es controlada de manera coordinada entre la Dirección del Centro Histórico y Patrimonio Edificado municipal y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), instancias que se tienen que sujetar a un Plan de Conservación y al reglamento respectivo.

Aseguró que el Municipio de Oaxaca ha sido tolerante con las diferentes expresiones que se han colocado en fachadas del centro de la ciudad, propiciando acercamientos que han permitido la exposición temporal de todos ellos.

Sin embargo –dijo- hemos aclarado que para tener este tipo de obras en las casas ubicadas en el centro histórico se deben respetar por lo menos dos elementos: el catálogo de colores autorizado por el INAH y que sean obras temporales, no definitivas; además de realizar los trámites correspondientes ante las instancias competentes.

Arredondo Paulin precisó que en ninguno de los casos que se han destacado en las redes sociales, los murales han sido retirados por trabajadores municipales, sino por los dueños de los inmuebles, quienes comparten la responsabilidad de cumplir la normatividad.

Explicó que en el mes de octubre, quienes borraron el mural fueron los mismos dueños del Museo Belber, tras la notificación realizada en el sentido de que dicha obra no podía ser permanente sino temporal. Además, se observó que violaba el catálogo de colores que establece el INAH.

"Se trata de una cuestión normativa, el cumplimiento a lo que indican las autoridades federales y bajo ninguna circunstancia es un acto de intolerancia y menos de censura", aseguró.

En este sentido, exhortó al colectivo Lapiztola y demás agrupaciones artísticas a acercarse al Palacio Municipal para exponer sus planteamientos y tener un diálogo que permita que sus creaciones sigan dándose a conocer en la capital, respetando la normatividad vigente.