CNTE deja a Oaxaca sin gasolina

Desde el lunes, maestros de la sección 22 mantienen tomada Terminal de Almacenamiento y Reparto de Pemex en Tlacolula.
Ante la toma de la Terminal de Abasto y Reparto (TAR) de Pemex, el desabasto de combustible en las gasolineras de Oaxaca ocasionó el cierre de varios de estos establecimientos.
Ante la toma de la Terminal de Abasto y Reparto (TAR) de Pemex, el desabasto de combustible en las gasolineras de Oaxaca ocasionó el cierre de varios de estos establecimientos. (Cuartoscuro)

Oaxaca

La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) encontró una nueva herramienta de presión: la energía.

A tres días de las elecciones federales del próximo 7 de junio y con diversas instalaciones estratégicas de Petróleos Mexicanos (Pemex) en su poder, el magisterio radical mantiene bajo férreo control el abastecimiento de gasolina de medio millón de oaxaqueños en la región central del estado, en donde las últimas reservas de combustible descendían ayer por la noche rápidamente.

Como si se tratase de un desastre natural, la ciudad de Oaxaca, con 250 mil habitantes, enfrentaba la peor escasez de gasolina de su historia. Hasta el 95 por ciento de todas las gasolineras de la zona metropolitana se encontraban cerradas y había filas de tres horas en las pocas que permanecían abiertas. El mismo escenario se reportaba en 28 municipios aledaños a la capital, en los que reside hasta el 40 por ciento de la población del estado.

Los servicios de emergencia y seguridad pública estatal y municipal admitieron que habían comenzado a emplear sus reservas estratégicas, para evitar la parálisis de ambulancias, patrullas y recolectores de basura. En la presidencia municipal, en donde hay una gasolineria interna de la que se abastecen los vehículos oficiales, se reforzó la vigilancia en torno a los depósitos de combustible.

Miguel Ángel Muñoz, vocero del gobernador Gabino Cué, adelantó que en las próximas horas PEMEX redirigirá autotransportes de otros estados a la región de Valles Centrales, aunque dada la alta posibilidad de que la CNTE trate de interceptarlos se manejan con sigilo las rutas y horarios que podrían tomar.

En tanto y hasta que se restablezca el servicio, los impactos son cada vez más notorios entre la población. "Si para el sábado no tenemos combustible, los alimentos empezarán a escasear", afirmó José Escobar, ex presidente de la delegación estatal de la Confederación de la República Mexicana (Coparmex). "Ya hoy sufrimos con el reparto de empresas como Bimbo, Fud y Sabritas".

No fue el único golpe que se resintió por la falta de gasolina. "Este jueves muchas empresas ya sufrieron ausentismo laboral. El 80 por ciento del transporte público en la zona metropolitana y su área conurbada ya se paralizó. Calculamos que queda gasolina para unas cuantas horas", agregó Escobar.

Con la economía prácticamente de rodillas, por toda la ciudad eran evidentes las señales de la asfixia energética derivada de la toma por parte de maestros de la Terminal de Almacenamiento y Reparto de Tlacolula, a 20 kilómetros a las afueras de la capital y la refinería de Salina Cruz, a unos 200 kilómetros al sur.

Por la tarde transitaban cada vez menos vehículos privados y públicos, dando a la urbe aires de día feriado. En las paradas de autobús, las filas de pasajeros eran largas, ante la poca frecuencia en el servicio. En respuesta, los primeros visos de una economía negra surgieron en colonias proletarias como Calicanto, en el municipio de conurbado de Santa Lucia del Camino. Ahí, brotaba un mercado irregular de combustible. El litro de gasolina Magna se llega a comercializar a 50 pesos en casas privadas.

La desesperación de los habitantes era patente en redes sociales. En Twitter, TrendsMap reportaba que los temas más tuiteados por los oaxaqueños eran secciónXXII, gasolina, Pemex, transportistas, combustible y encapuchados.

II

Es la primera vez que la sección 22 utiliza la gasolina para imponer un embargo de este tipo, con afectaciones que han llegado a miles de personas. La última vez que el magisterio radical ocupó la terminal de Tlacolula, en 2006, fue sólo durante unas cuantas horas. En esta ocasión, el bloqueo ya alcanza los cuatro días.

La escasez de combustible se siente en cascada en distintos sectores de la vida económica del estado. "Aunque somos autosuficientes, tendremos problemas de abasto de productos como carne y vegetales si no se resuelve el corte pronto", dijo Onésimo Bravo, presidente del capítulo local de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados (CANIRAC).

Las tensiones detonadas por la ocupación de la CNTE de la principal planta de abasto de PEMEX en el Valle Central de Tlacolula estuvieron a punto de estallar en violencia. Taxistas de sindicatos diversos se dirigieron a la terminal, con la intención de reventar y retirar el plantón magisterial.

Hacia el mediodía, una caravana de vehículos con leyendas "Queremos gasolina" pintadas en los parabrisas tomó diversos puntos estratégicos de la carretera Panamericana, para forzar una confrontación con los docentes.

La sección 22 respondió como se esperaba: movilizando a su grupo de choque. Sujetos encapuchados secuestraron unidades de transporte público en las que cargaron distintos objetos, desde piedras, hasta bombas molotov. Confrontaron a los taxistas. Intimidados, los choferes se retiraron sin obtener un solo litro de gasolina.

Por la toma de la carretera panamericana, cientos de oaxaqueños, en especial mujeres que venden tortillas entre comunidades, se vieron obligados a caminar decenas de kilómetros por la falta de transporte.