Francisco Toledo se quedó a cuidar el Cerro del Fortín

En vísperas de que cumpla 75 años, el artista plástico prefirió el activismo en defensa del patrimonio natural de los oaxaqueños.
El homenaje al artista inició con la interpretación de la canción 'El Feo', por parte de la soprano María Reyna, quien estuvo acompañada del pianista Joaquín Garza.
El homenaje al artista inició con la interpretación de la canción 'El Feo', por parte de la soprano María Reyna, quien estuvo acompañada del pianista Joaquín Garza. (Javier Quintanar)

Ciudad de México

El artista Francisco Toledo no asistió al homenaje que se le rindió en el Palacio de Bellas Artes debido a que se quedó cuidando el Cerro del Fortín, en Oaxaca, donde se pretende erigir un centro de convenciones que afectará la zona natural protegida. Es el más reciente de sus actos de defensa del patrimonio natural.

Su hija, la poeta Natalia Toledo, comentó lo anterior después de la ceremonia realizada por el 75 aniversario del artista, editor, pintor, promotor cultural y grabador, el que se cumplirá mañana.

"Él siempre rehúye los tumultos, y además me dijo: 'Yo me voy a quedar en Oaxaca porque tengo que cuidar el Cerro del Fortín. Entonces él está allá, esperándonos a que regresemos para poder tomarnos un refresco y darle un gran abrazo por su cumpleaños", dijo Natalia.

Sobre la manera en que el artista plástico celebrará sus 75 años, su hija dijo que, aunque no le gustan las fiestas, se deja querer y apapachar. Por ello es un juchiteco raro, "porque los juchitecos somos muy fiesteros y él no tanto. Entonces siempre comemos, bebemos y bailamos, pero él al poco tiempo se va, aunque se deja apapachar por sus hijos".

Confió que es muy difícil hacerle un regalo a Toledo porque no le gusta nada, solo disfruta de la lectura. Agregó: "Por eso yo aproveché estar aquí, en la Ciudad de México, y fui al Fondo de Cultura Económica para comprarle su regalo, el cual será una sorpresa".

Reveló que el platillo favorito del maestro "es la comida juchiteca, especialmente el mole de camarón, el queso seco y totopos. Si hay eso en la mesa él es feliz".

En la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, Mardonio Carballo, Francisco de la Cruz, Araceli Mancilla y Bernardo Recamier se refirieron a la labor de editor e ilustrador de Francisco Toledo. Mucha gente se quedó afuera sin poder escuchar las palabras de cariño y reconocimiento al artista. Los presentes se solidarizaron con la lucha que está encabezando el pintor para defender el Cerro del Fortín.

Legado y activismo

La colonia Tabacalera, en la Ciudad de México, escuchó por primera vez el llanto de Francisco Toledo en 1940. Pero es un lugar que para él no es significativo porque sus raíces están en Juchitán, Oaxaca. "Aunque haya nacido en la Tabacalera, no tengo ninguna relación con esa colonia. No sé a cuántos días o meses de nacido nos regresamos a Juchitán. Nunca supe por qué fui a nacer allá, incluso mi padre no estaba con nosotros. Así que el haber nacido en ese lugar en la Ciudad de México fue un accidente. Nunca he sentido nostalgia por él", ha dicho a MILENIO.

Cuando no está de dedicado de lleno a su activismo social, Toledo crea con vidrio, textiles, carteles y joyería. Actualmente trabaja con cerámica, el material que le está ayudando a expresar la violencia y las atrocidades de Ayotzinapa y Tlatlaya.

El maestro Francisco Toledo no sólo ha legado su patrimonio a los oaxaqueños: su generosidad ha beneficiado al pueblo de México. En enero del 2015 donó su acervo artístico, que fue atesorando en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO). Su labor social y política caracteriza al maestro, quien este año inauguró, en la estación Zapata del Sistema de Transporte Colectivo Metro, la exposición El maíz de nuestro sustento, con la intención de recolectar firmas en contra del maíz transgénico. En marzo llegó al Museo Memoria y Tolerancia para inaugurar una muestra y para volar los 43 papalotes diseñados por él, en protesta por los desaparecidos de Ayotzinapa.

Así, el día que le fue rendido homenaje en el Palacio de Bellas Artes, Francisco Toledo prefirió mantenerse a pie firme en la defensa del Cerro del Fortín.