Familiares y amigos dan el último adiós al alpinista muerto en Perú

Con música y globos despiden a José Miguel Mendoza Paulín. Sus restos  fueron sepultados en uno de los panteones más antiguos de San Cristóbal, Ecatepec.
El montañismo “era su vida”, dice familiar de José Miguel Mendoza Paulín, quien les envió esta imagen.
El montañismo “era su vida”, dice familiar de José Miguel Mendoza Paulín, quien les envió esta imagen. (Especial)

Ecatepec

Centenares de personas dieron hoy el último adiós al montañero José Miguel Mendoza Paulín, cuyos restos fueron sepultados en uno de los panteones más antiguos, solo para nativos de la comunidad, el de San Cristóbal, en pleno centro de Ecatepec.

Una de las camionetas de la empresa que prestó los servicios funerarios fue revestida con imágenes del alpinista en una de las cumbres que conquistó durante su trayectoria, portando la vestimenta correspondiente y mostrando la bandera nacional.

El deportista, de 45 años y quien contaba con más de 30 años de experiencia escalando montañas, murió el 19 de este mes durante una expedición al Huascarán, el quinto pico más elevado de América, en la que estuvo acompañado por Carlos Belkotowsky, Rubén Jaen Castaño y los peruanos Hilberto Loli Sánchez y Julio Suárez Rey, pero fueron obstaculizados por una avalancha en la región conocida como La Canaleta, a unos cinco mil 800 metros de altitud.

Desde su salida del salón "Jardín de los Sueños", ubicado en las calles Miguel Hidalgo e Ignacio Zaragoza en colonia Ejidal Emiliano Zapata, familiares, amigos y compañeros en las altitudes, encabezados por sus tres hijos y Liliana, su ahora viuda, marcharon primero por varias calles de la comunidad y después se encaminaron en caravana hasta la antigua catedral de Ecatepec, ahora parroquia, ubicada a un costado del jardín principal, donde decenas de personas ya esperaban al cortejo.

La Parroquia de San Cristóbal, cuyas campanas repicaron mientras decenas de cohetones fueron detonados a la manera tradicional del pueblo de San Cristóbal, fue insuficiente por la cantidad de personas que acudieron a despedir a Mendoza Paulín, y tuvieron que escuchar la liturgia debajo de una gran lona, colocada con motivo de las fiestas patronales.

Varios de los participantes en el cortejo portaron cartulinas con la fotografía del alpinista y otros globos blancos.

Al término de la misa de cuerpo presente, una marimba comenzó a tocar mientras los familiares de José Miguel rodearon el féretro. Luego, un mariachi entonó el "México lindo y querido", recordando de alguna forma la odisea del montañero sobre los últimos momentos de su vida.

Teniendo como escolta a dos motociclistas de la policía municipal de Ecatepec, la carroza con los restos del alpinista se dirigió al panteón, dando vuelta por la calle posterior de la parroquia, trayecto durante el cual los mariachis acompañaron el duelo, abriendo espacios para porras y aplausos al fallecido.

Al final, el cementerio de San Cristóbal también se vio abarrotado de personas para despedir a Mendoza Paulín, donde las cuerdas de la guitarra y las notas de las trompetas callaron cuando el catafalco fue colocado en su lugar.

El montañero era instructor de deportes extremos, había alcanzado varias cumbres como la del Pico de Orizaba, el Iztaccíhuatl, La Malinche, el Nevado de Toluca y otros piques geodésicos ubicados en Argentina y los Estados Unidos.

Su aventura al Huascarán estaba considerada como parte de su preparación para viajar al Nepal y buscar coronar El Everest, la cima más alta del planeta.


MMR