Exigen que se haga efectiva la Ley de Bienestar Animal en Guerrero

Diputados de Movimiento Ciudadano propuso hacer un exhorto al gobierno estatal y al municipio de Acapulco, ya que desde diciembre del 2015, ya no deben usar caballos para jalar calandrias.

Chilpancingo

En la tribuna del Congreso local, el coordinador de la fracción parlamentaria del Movimiento Ciudadano (MC), Ricardo Mejía Berdeja propuso un exhorto al gobierno estatal y el ayuntamiento de Acapulco, para que hagan efectiva la Ley de Bienestar Animal, que en su artículo 44 prohíbe de manera contundente el uso de calandrias jaladas por caballos.

Aunque la propuesta de acuerdo parlamentario se turnó a la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Sustentable, el diputado Mejía Berdeja recordó que desde la jornada del 26 de diciembre de 2014, el Congreso de Guerrero aprobó la Ley de Bienestar Animal para el estado de Guerrero, con un transitorio de que los dispuesto en el artículo 44 debería entrar en vigor en un término de 365 días.

La Ley 491 de Bienestar Animal, en su artículo 44 plantea lo siguiente: "Queda prohibido por cualquier motivo el uso de animales como medio de transportes y animales en vehículos de tracción animal en vialidades pavimentadas en zonas urbanas".

Con dicha redacción, estableció que queda clara una prohibición respecto al uso de calandrias jaladas por caballos en la Costera Miguel Alemán de Acapulco.

El término del tiempo establecido en el transitorio se agotó el 26 de diciembre de 2015, por lo que el 27 debió entrar en vigor, sin embargo no ha sucedido, lo que implica un desacato de casi cien días.

El representante popular consideró importante hacer un exhorto a la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de Guerrero (PROPEG), así como al ayuntamiento de Acapulco para que se prohíba de manera terminante el uso de caballos para jalar calandrias.

Aunque la ley ya entró en vigor, dijo que los recorridos de los caballos son comunes, lo que implica que cotidianamente se registran casos de crueldad y maltrato animal.

Indicó que Acapulco ha cambiado y los caballos resienten los efectos de su crecimiento, de tal suerte que presentan enfermedades derivadas del maltrato, desnutrición, exceso de carga y niveles altos de estrés.

"Se observan patologías del sistema locomotor, problemas asociados a la temperatura corporal, deshidratación, estrés, depresión, fisuras en los cascos, dosificación del cartílago, fractura de la tercera falange y heridas punzocortantes. Todo un tormento".

Remató: "Debemos tener la conciencia de que ninguna tradición justifica el sufrimiento de un ser vivo".