Exige la iglesia acciones para bajar la ola delincuencial en Guerrero

Representantes de la iglesia católica se reunieron con el gobernador del estado a fin de establecer mecanismo de colaboración para reinstalar la paz. Párrocos visitan campamentos de desplazados.

Guerrero

Representantes de la Iglesia Católica de Guerrero se reunieron con el gobernador Ángel Aguirre Rivero, exigen acciones que disminuyan la incidencia delictiva para recuperar la tranquilidad social.

Aunque fue el primero en ingresar a la residencia oficial Casa Guerrero, el arzobispo de Acapulco, Carlos Garfias Merlos se abstuvo de emitir declaraciones a los medios, cuando estos se acercaron los paró en seco argumentando que se le hacía tarde.

Maximino Martínez Miranda, obispo de Pungarabato, municipio ubicado en la Tierra caliente detalló que la reunión con el gobernador sería para exigir seguridad, además de establecer mecanismos de colaboración entre la Iglesia y el gobierno estatal, para contribuir con la reinstalación de la paz social.

Cuestionado sobre la versión de que también los ministros de culto son afectados por la delincuencia, Martínez Miranda aseveró: "Todos somos vulnerables ante la violencia".

Explicó que de la Tierra Caliente los municipios con más problemas de inseguridad son San Miguel Totolapan, Acelia y Ajuchitlán del Progreso.

De esos municipios, miles de personas abandonaron sus comunidades en 2013, a causa de las amenazas que sufrieron por parte de grupos del crimen organizado.

De esos desplazados muchos todavía no regresan a sus lugares de origen por miedo.

Comentó que la Iglesia visita constantemente los campamentos, albergues y pueblos en los que se refugian las familias desplazadas, les llevan despensas y en ocasiones celebran misa para darles un poco de consuelo.

Desde que se incrementaron los desplazamientos las incursiones de sicarios en pueblos de la sierra y Tierra Caliente, los líderes de la iglesia visitaron por lo menos 50 comunidades.

Y aunque la inseguridad se mantiene, dijo que los párrocos no han dejado uno solo de sus pueblos, sufren para llegar, pero hasta el momento no registran ataques directos.

"Nosotros tratamos de entrar a todas partes, vamos a llevar la palabra de Dios a todos los pueblos, no podemos retroceder porque se trata de llevar el mensaje de paz y esperanza", expresó el obispo.

Hasta el momento la delincuencia organizada "ha respetado al clero" y no hay amenazas, extorsiones, secuestros ni asesinatos directos, pero las padecen a través de sus feligreses.

Por eso reconoció que la visita en Casa Guerrero fue para exigir la aplicación de medidas que en realidad contribuyan a la pacificación de la entidad.