Estudiante arriesga la vida vendiendo mariscos en playas de Huatulco

Adán López, nada una distancia de  60 metros para llevar a los turistas platos con ostiones frescos, a fin de ganarse un ingreso y mantener sus estudios. Sueña con ser biólogo.

Oaxaca

Adán López, de 18 años, es estudiante del Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos de Oaxaca (CECYTEO)-hijo de pescadores-, ayuda a su familia vendiendo mariscos en las playas de Huatulco a turistas.

Nada una distancia de 60 metros, a una profundidad de 24 metros, cargando dos platos con ostiones; arriesgando su vida, para ganarse un ingreso y mantener sus estudios.

Afirma que lleva tres años capturando marisco en la zona del litoral del Pacífico oaxaqueño, como una forma de ganarse la vida. Lo hace cuando esta de vacaciones o cuando tiene un tiempo libre sin descuidar sus estudios.

Sueña con ser biólogo, conoce al mar desde chico, aprendió a nadar por supervivencia, porque siempre acompañó a su padre a pescar tiburón y marlín.

Su trabajo no es común, otros pescadores se colocan en las piedras, cerca de las playas donde hay los ostiones y ahí realizan la venta.

Adán, tiene que buscar su propio sitio de acopio de moluscos y después trasladar desde su lancha hasta la zona de playas que están cerca de la zona hotelera, donde tiene que nadar distancia largas para entregar su producto a sus clientes.

Le llama servicio de coctelería submarina y se ha ganado su espacio por su habilidad para el nado.

¿Y cómo aprendiste a nadar con los platos?

-"Pues nadie me enseño, la pura necesidad me llevo a ganar la habilidad.

"Yo ya le deje de tener miedo al mar, es mi lugar de trabajo y si lo respeto me da para comer".

¿Estudias?

-"Estudio el primer año de CECYTEO aquí en Bahías de Huatulco y sueño con ser biólogo".

Adán, asevera que le echa ganas a la escuela para ganar una beca y aspira a sacar a sus padres de la pobreza, pues advierte que han quedado en condiciones muy precarias al no existir apoyos para mejorar por parte del gobierno.

Además de la lancha que tiene, ya esta muy desgastada y ya es necesario comprar una nueva, para que no vayan a naufragar.

Precisa que la de la venta de mariscos, cuando hay una buena temporada de turistas, llegan a ganar hasta ocho mil pesos a la semana, pero cuando hay vacas falcas apenas y obtienen para el combustible y para pagar el impuesto por uso del litoral.