Ejército patrulla Ecatepec; descienden delitos dolosos

Los militares encabezan los operativos de vigilancia en las colonias más conflictivas e invitan a los vecinos a denunciar, anónimamente, los ilícitos.

Ecatepec

En menos de un mes, ocho veces se han metido a robar a la Telesecundaria de Santa Clara Coatitla, en el municipio de Ecatepec, Estado de México.

Se han robado todas las computadoras, equipo tecnológico y los televisores. La desesperación por no poder dar clases con material de apoyo llevó a su directora a acudir a una reunión de seguridad que organizó el Mando Único y fuerzas federales donde les exigió mayor vigilancia en la zona.

"Desde el 22 de agosto al 15 de septiembre, ocho veces se han hayan metido a la telesecundaria. Increíble, pero cierto; la escuela ya no cuenta con nada tecnológico", expresó al tomar el micrófono.

"No está sola", respondió Carlos, vecino de la colonia Ampliación San José la respalda.

"Vivimos en Ecatepec. A todos nos puede tocar y no podemos dejar que siga creciendo la delincuencia. La gente está harta y en un momento dado la gente va a salir y habrá problemas graves, porque estamos desesperados".

Al exterior de esta reunión, realizada en el Centro Cívico de Santa Clara Coatitla, el Ejército hace labores que la policía estatal y municipal no quiere hacer. Patrullan, hacen proximidad e intentan acercarse, a sus ciudadanos para invitarlos a denunciar ilícitos, anónimamente para proteger la integridad de los vecinos.

Los militares se suben a los camiones que van de las colonias más marginadas y hacia los paraderos del Metro de la Ciudad de México.

Con todo y su arma larga, el soldado De la Riva y su superior, el sargento Pedraza, abordan a los vecinos y les piden información de las personas que delinquen en este municipio mexiquense, uno de los más violentos del país.

"Buenas tardes, somos elementos del Ejército y nos encontramos aplicando la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos. En estos momentos, les damos un pequeño volante para que realicen una denuncia en caso de que conozcan algo ilícito en sus colonias. Gracias", dice el soldado De la Riva, mientras reparte los folletos a quienes están arriba del camión que los llevará al Metro Martín Carrera.

La gente se extraña de ver cómo los soldados paran el transporte público y se suben al camión o que lleguen hasta sus negocios. Después de escuchar a las fuerzas armadas sienten respiro y hasta se animan a denunciar, como una señora con su hijo en brazos les revela: "Vayan a la terminal de La Palma a las 11:30 o 12:00 del día, hay tres muchachos que siempre se suben en el camión para quitarles sus pertenencias, ya los conocemos", le dice la señora.

En Ecatepec, las denuncias más comunes son robo de vehículo, casa habitación, negocio y transeúntes con violencia. Hasta agosto de este año, el secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública registra 427 casos denunciados de robo con violencia y 142 homicidios dolosos que pudiera alcanzar las cifras de los años más violentos del municipio, que fueron 2011 y 2012 con 225 y 282, respectivamente, por arriba de Aguascalientes, Campeche, Baja California Sur, Colima, Nayarit y Yucatán.

Es por eso que mil 100 elementos entre policías federales, marinos, militares y estatales intentan acercarse a la población para invitarlos a denunciar y realizar operativos en las zonas donde la policía municipal ni siquiera entra, porque se ve rebasada.

El sargento Pedraza se acerca a un auto con dos mujeres a abordo y les entrega el mismo folleto con los números de denuncia.

Malena, quien es copiloto, le dice: "Necesitamos seguridad, estamos hartos, nos da miedo salir y mirándolos a ustedes (militares) nos da seguridad".

Ante la insistencia de los vecinos, el Ejército, en compañía de la policía estatal y un Ministerio Público patrullan Ciudad Cuauhtémoc, una de las 10 colonias más peligrosas, y donde la Secretaría de la Defensa Nacional tiene la tarea de desconfiar de todos, incluyendo de los policías.

Ciudad Cuauhtémoc es de las partes más altas y apartadas del municipio, cerca de la cárcel de Chiconautla, le dicen la ciudad perdida o del crimen.

Ahí interceptan a dos menores de edad bebiendo frente a una tienda, uno de 16 y otro de 17 años y a uno de ellos le decomisan una pistola de toques, la cual, argumenta, porta para cuidarse de los atracos y después los invitan a retirarse.

Subiendo el cerro, se encuentran a los tripulantes de un auto blanco frente a unos negocios de piratería. Se detienen a un lado y los soldados rápidamente se bajan, los policías estatales les piden sus identificaciones y tampoco encuentran nada. " Ya les avisaron que estamos aquí", expresa el capitán a cargo del operativo.

Después paran una motocicleta, revisan al conductor y a su acompañante, pero tampoco traen nada.

Micaela Armendáriz mira el convoy y le aplaude a los militares.

"Se siente uno más seguro. Vemos que vienen más patrullas y vemos a los soldados y nos sentimos más confiados", dice.

En pocos días el operativo se extenderá a la zona de la Cañada y tienen la tarea de realizar labores de inteligencia para detener a los que han saqueado la telesecundaria en ochos ocasiones en un mes, lo que dejó sin clases a decenas de alumnos.